
En Alemania no soplaba el viento ardiente de La Guajira, pero en el Allianz Arena se sintió la misma ráfaga indomable que alguna vez empujó a un niño de Barrancas a correr detrás de un balón. Ese niño es hoy Luis Díaz, y este domingo 8 de febrero firmó una actuación que ya pertenece a su historia grande y a la del fútbol colombiano: tres goles, dos penales provocados y una exhibición total en la goleada 5-1 del Bayern Múnich sobre el Hoffenheim.
Vincent Kompany le dio la titularidad. Luis Díaz respondió como lo hacen los futbolistas que entienden el juego como un escenario para trascender. Desde el primer minuto fue vértigo, presión, rebeldía. Al 16’, cuando Harry Kane perdió una pelota que parecía muerta, Díaz apareció como un relámpago: la recuperó, se metió al área con una velocidad que quebró líneas y provocó el penal. Kevin Akpoguma solo pudo detenerlo con falta. Penal y roja. Kane convirtió y el Bayern respiró. El estadio aplaudió, pero el origen del gol fue colombiano, guajiro, barranquero.



El Hoffenheim empató tras un error de Neuer, pero cuando el partido amenazaba con complicarse, volvió a aparecer Díaz. Minuto 44: otra incursión profunda, otra falta dentro del área, otro penal. Kane no falló. El Bayern se fue arriba 2-1 y Luis ya era el eje invisible de todo.
Pero aún faltaba su firma directa. En el tiempo añadido del primer tiempo, Díaz encabezó una contra letal. Kane asistió y el colombiano definió con frialdad, dejando inmóvil a Oliver Baumann. 3-1 y descanso. La noche ya era suya.
En el segundo tiempo, al 62’, Michael Olise lo encontró en el área. Luis Díaz empujó el balón con calidad, sin estridencias, como quien sabe que está en estado de gracia. Era el 4-1 y la confirmación de su liderazgo.
