diciembre 2022

Por: Jorge Nain Ruiz

Solo ha quedado el nombre de los festivales y el número de sus ediciones, hace rato buena parte de esos eventos se dejaron tragar por los espectáculos musicales, unos gratuitos y otros pagando entrada, pero en realidad de festival muy poco.

Este año asistí a mas de una docena de festivales vallenatos en varios departamentos y municipios del País, el último de los cuales fue la versión 33 del Festival Tierra de Compositores de Patillal, Cesar, y de éste como de la gran mayoría la conclusión que saco es que los están utilizando para hacer negocio.

Como se les ocurre que la noche de la gran final, cuando aún no han abierto la entrada para el ingreso a la plaza o al parque, es el momento propicio para hacer el principal concurso; en Patillal el de la canción inédita Rey de Reyes, es decir, que no interesa que la gente escuche las canciones finalistas y mucho menos que las disfrute y analice, esos concursos ya no tienen importancia, lo fundamental es la presentación de los artistas comerciales y que los palcos y el VIP se llenen, como insistentemente decían los presentadores oficiales de Patillal. “Esto ha sido un éxito, se vendió toda la boletería y ya se va cerrar el ingreso porque el aforo esta completo” 

El éxito de un festival vallenato debería ser por el número y la calidad de los participantes, por la ecuanimidad y seriedad en los resultados de los concursos, por la coincidencia entre lo que apreció y calificó el jurado y lo que escuchó y valoró el público, porque los premios se paguen de inmediato.

Valdría la pena preguntarnos si la utilización del espacio público, como las plazas principales de los pueblos, que hace rato se convirtieron en las casetas de ahora, están sirviendo para enriquecerse algunos empresarios o si realmente son las utilidades de esos espectáculos musicales masivos lo que está dando para pagar los premios a los concursantes en los festivales.

La amalgama de patrocinadores entre entidades públicas y empresas privadas se presta para suspicacias, uno se pregunta si en algunos festivales entidades estatales patrocinan con el pago de artistas invitados ¿por qué entonces cobran las entradas y a veces con precios bien altos?, ¿por qué el bar lo administran particulares y no los organizadores del festival?, que entre otras cosas, hacen de las suyas con los precios de los licores.  Todo ello nos conduce a concluir que el relleno son los concursos, por eso estos los hacen a pleno medio día, cuando no hay nadie en la plaza.

Autoridades públicas como el Ministerio de Cultura que siguen apoyando estos eventos, por ser supuestamente folclóricos y mecanismos para la aplicación del Plan Nacional de Salvaguardia de la música vallenata, deberían hacer una verdadera veeduría y control exigiendo como mínimo  un replanteamiento en la programación. Por ejemplo que los concursos se hagan en medio de las presentaciones artísticas comerciales. Ya es hora de hacer algo o apague y vámonos.

COLOFÓN: Hoy se cierran las inscripciones para concursar en el segundo Festival Un Canto al Río que se realizará el próximo 8 de enero en las instalaciones del Parque La Provincia, a orillas del Río Guatapurí y en el que niños y adultos cantarán sus inspiraciones de cualquier genero musical dedicadas al río. Ese día los directores de medios de comunicación con sede en Valledupar y algunas entidades estatales sembrarán y adoptarán un árbol nativo en lo que hemos denominado Siembra Compromiso con el Río.   

Por: Jorge Nain Ruiz

Solo ha quedado el nombre de los festivales y el número de sus ediciones, hace rato buena parte de esos eventos se dejaron tragar por los espectáculos musicales, unos gratuitos y otros pagando entrada, pero en realidad de festival muy poco.

Este año asistí a mas de una docena de festivales vallenatos en varios departamentos y municipios del País, el último de los cuales fue la versión 33 del Festival Tierra de Compositores de Patillal, Cesar, y de éste como de la gran mayoría la conclusión que saco es que los están utilizando para hacer negocio.

Como se les ocurre que la noche de la gran final, cuando aún no han abierto la entrada para el ingreso a la plaza o al parque, es el momento propicio para hacer el principal concurso; en Patillal el de la canción inédita Rey de Reyes, es decir, que no interesa que la gente escuche las canciones finalistas y mucho menos que las disfrute y analice, esos concursos ya no tienen importancia, lo fundamental es la presentación de los artistas comerciales y que los palcos y el VIP se llenen, como insistentemente decían los presentadores oficiales de Patillal. “Esto ha sido un éxito, se vendió toda la boletería y ya se va cerrar el ingreso porque el aforo esta completo” 

El éxito de un festival vallenato debería ser por el número y la calidad de los participantes, por la ecuanimidad y seriedad en los resultados de los concursos, por la coincidencia entre lo que apreció y calificó el jurado y lo que escuchó y valoró el público, porque los premios se paguen de inmediato.

Valdría la pena preguntarnos si la utilización del espacio público, como las plazas principales de los pueblos, que hace rato se convirtieron en las casetas de ahora, están sirviendo para enriquecerse algunos empresarios o si realmente son las utilidades de esos espectáculos musicales masivos lo que está dando para pagar los premios a los concursantes en los festivales.

La amalgama de patrocinadores entre entidades públicas y empresas privadas se presta para suspicacias, uno se pregunta si en algunos festivales entidades estatales patrocinan con el pago de artistas invitados ¿por qué entonces cobran las entradas y a veces con precios bien altos?, ¿por qué el bar lo administran particulares y no los organizadores del festival?, que entre otras cosas, hacen de las suyas con los precios de los licores.  Todo ello nos conduce a concluir que el relleno son los concursos, por eso estos los hacen a pleno medio día, cuando no hay nadie en la plaza.

Autoridades públicas como el Ministerio de Cultura que siguen apoyando estos eventos, por ser supuestamente folclóricos y mecanismos para la aplicación del Plan Nacional de Salvaguardia de la música vallenata, deberían hacer una verdadera veeduría y control exigiendo como mínimo  un replanteamiento en la programación. Por ejemplo que los concursos se hagan en medio de las presentaciones artísticas comerciales. Ya es hora de hacer algo o apague y vámonos.

COLOFÓN: Hoy se cierran las inscripciones para concursar en el segundo Festival Un Canto al Río que se realizará el próximo 8 de enero en las instalaciones del Parque La Provincia, a orillas del Río Guatapurí y en el que niños y adultos cantarán sus inspiraciones de cualquier genero musical dedicadas al río. Ese día los directores de medios de comunicación con sede en Valledupar y algunas entidades estatales sembrarán y adoptarán un árbol nativo en lo que hemos denominado Siembra Compromiso con el Río.   

Por: Jorge Nain Ruiz

Solo ha quedado el nombre de los festivales y el número de sus ediciones, hace rato buena parte de esos eventos se dejaron tragar por los espectáculos musicales, unos gratuitos y otros pagando entrada, pero en realidad de festival muy poco.

Este año asistí a mas de una docena de festivales vallenatos en varios departamentos y municipios del País, el último de los cuales fue la versión 33 del Festival Tierra de Compositores de Patillal, Cesar, y de éste como de la gran mayoría la conclusión que saco es que los están utilizando para hacer negocio.

Como se les ocurre que la noche de la gran final, cuando aún no han abierto la entrada para el ingreso a la plaza o al parque, es el momento propicio para hacer el principal concurso; en Patillal el de la canción inédita Rey de Reyes, es decir, que no interesa que la gente escuche las canciones finalistas y mucho menos que las disfrute y analice, esos concursos ya no tienen importancia, lo fundamental es la presentación de los artistas comerciales y que los palcos y el VIP se llenen, como insistentemente decían los presentadores oficiales de Patillal. “Esto ha sido un éxito, se vendió toda la boletería y ya se va cerrar el ingreso porque el aforo esta completo” 

El éxito de un festival vallenato debería ser por el número y la calidad de los participantes, por la ecuanimidad y seriedad en los resultados de los concursos, por la coincidencia entre lo que apreció y calificó el jurado y lo que escuchó y valoró el público, porque los premios se paguen de inmediato.

Valdría la pena preguntarnos si la utilización del espacio público, como las plazas principales de los pueblos, que hace rato se convirtieron en las casetas de ahora, están sirviendo para enriquecerse algunos empresarios o si realmente son las utilidades de esos espectáculos musicales masivos lo que está dando para pagar los premios a los concursantes en los festivales.

La amalgama de patrocinadores entre entidades públicas y empresas privadas se presta para suspicacias, uno se pregunta si en algunos festivales entidades estatales patrocinan con el pago de artistas invitados ¿por qué entonces cobran las entradas y a veces con precios bien altos?, ¿por qué el bar lo administran particulares y no los organizadores del festival?, que entre otras cosas, hacen de las suyas con los precios de los licores.  Todo ello nos conduce a concluir que el relleno son los concursos, por eso estos los hacen a pleno medio día, cuando no hay nadie en la plaza.

Autoridades públicas como el Ministerio de Cultura que siguen apoyando estos eventos, por ser supuestamente folclóricos y mecanismos para la aplicación del Plan Nacional de Salvaguardia de la música vallenata, deberían hacer una verdadera veeduría y control exigiendo como mínimo  un replanteamiento en la programación. Por ejemplo que los concursos se hagan en medio de las presentaciones artísticas comerciales. Ya es hora de hacer algo o apague y vámonos.

COLOFÓN: Hoy se cierran las inscripciones para concursar en el segundo Festival Un Canto al Río que se realizará el próximo 8 de enero en las instalaciones del Parque La Provincia, a orillas del Río Guatapurí y en el que niños y adultos cantarán sus inspiraciones de cualquier genero musical dedicadas al río. Ese día los directores de medios de comunicación con sede en Valledupar y algunas entidades estatales sembrarán y adoptarán un árbol nativo en lo que hemos denominado Siembra Compromiso con el Río.   

Debido a las fuertes lluvias que se registraron en La Guajira en los últimos meses del año, Malteser International Américas con el apoyo de la Oficina de Población Refugiados y Migrantes del Departamento de Estado- PRM- de Estados Unidos, ha intensificado su ayuda, dirigida a las poblaciones más afectadas por la ola invernal, cuyas inundaciones causaron pérdidas materiales y aumento de enfermedades.

En Riohacha, Dibulla, Manaure y Barrancas, se entregaron 2198 kits que contienen elementos de descanso seguro, higiene y prevención de dengue; beneficiando a más de 800 familias distribuidas entre comunidades de acogida, colombianos retornados y migrantes venezolanos. 527 de estas familias pertenecen a la etnia wayuú.

Los kits incluyen colchoneta de espuma, hamaca de algodón, frazada para cama, toldillo, juego de sábanas, dos recipientes plásticos de 20 litros para almacenamiento de agua, toalla de baño, paquete de toallas higiénicas, papel higiénico, cepillos de dientes, crema de dientes, desodorantes, jabones, peine,
repelentes y espirales antimosquitos. Ricardo Tapia, director país de Malteser International Americas en Colombia,
destacó la importancia de esta ayuda como respuesta humanitaria a las comunidades visiblemente afectadas por las lluvias. “Complementamos estas jornadas con la prestación de servicios básicos en salud, atención psicosocial y entrega de medicamentos de manera gratuita”.

Por su parte, Yaquelín González, migrante venezolana perteneciente a la etnia wayuú, narra que muchas de sus pertenencias se dañaron debido a las inundaciones. Cuenta, además, que su familia se vio afectada con la aparición de enfermedades respiratorias. Aun así, resalta la efectiva labor de Malteser International Americas, tanto con las entregas de kits, como con las brigadas de salud que han llegado a su comunidad en Manaure.

Debido a las fuertes lluvias que se registraron en La Guajira en los últimos meses del año, Malteser International Américas con el apoyo de la Oficina de Población Refugiados y Migrantes del Departamento de Estado- PRM- de Estados Unidos, ha intensificado su ayuda, dirigida a las poblaciones más afectadas por la ola invernal, cuyas inundaciones causaron pérdidas materiales y aumento de enfermedades.

En Riohacha, Dibulla, Manaure y Barrancas, se entregaron 2198 kits que contienen elementos de descanso seguro, higiene y prevención de dengue; beneficiando a más de 800 familias distribuidas entre comunidades de acogida, colombianos retornados y migrantes venezolanos. 527 de estas familias pertenecen a la etnia wayuú.

Los kits incluyen colchoneta de espuma, hamaca de algodón, frazada para cama, toldillo, juego de sábanas, dos recipientes plásticos de 20 litros para almacenamiento de agua, toalla de baño, paquete de toallas higiénicas, papel higiénico, cepillos de dientes, crema de dientes, desodorantes, jabones, peine,
repelentes y espirales antimosquitos. Ricardo Tapia, director país de Malteser International Americas en Colombia,
destacó la importancia de esta ayuda como respuesta humanitaria a las comunidades visiblemente afectadas por las lluvias. “Complementamos estas jornadas con la prestación de servicios básicos en salud, atención psicosocial y entrega de medicamentos de manera gratuita”.

Por su parte, Yaquelín González, migrante venezolana perteneciente a la etnia wayuú, narra que muchas de sus pertenencias se dañaron debido a las inundaciones. Cuenta, además, que su familia se vio afectada con la aparición de enfermedades respiratorias. Aun así, resalta la efectiva labor de Malteser International Americas, tanto con las entregas de kits, como con las brigadas de salud que han llegado a su comunidad en Manaure.

Debido a las fuertes lluvias que se registraron en La Guajira en los últimos meses del año, Malteser International Américas con el apoyo de la Oficina de Población Refugiados y Migrantes del Departamento de Estado- PRM- de Estados Unidos, ha intensificado su ayuda, dirigida a las poblaciones más afectadas por la ola invernal, cuyas inundaciones causaron pérdidas materiales y aumento de enfermedades.

En Riohacha, Dibulla, Manaure y Barrancas, se entregaron 2198 kits que contienen elementos de descanso seguro, higiene y prevención de dengue; beneficiando a más de 800 familias distribuidas entre comunidades de acogida, colombianos retornados y migrantes venezolanos. 527 de estas familias pertenecen a la etnia wayuú.

Los kits incluyen colchoneta de espuma, hamaca de algodón, frazada para cama, toldillo, juego de sábanas, dos recipientes plásticos de 20 litros para almacenamiento de agua, toalla de baño, paquete de toallas higiénicas, papel higiénico, cepillos de dientes, crema de dientes, desodorantes, jabones, peine,
repelentes y espirales antimosquitos. Ricardo Tapia, director país de Malteser International Americas en Colombia,
destacó la importancia de esta ayuda como respuesta humanitaria a las comunidades visiblemente afectadas por las lluvias. “Complementamos estas jornadas con la prestación de servicios básicos en salud, atención psicosocial y entrega de medicamentos de manera gratuita”.

Por su parte, Yaquelín González, migrante venezolana perteneciente a la etnia wayuú, narra que muchas de sus pertenencias se dañaron debido a las inundaciones. Cuenta, además, que su familia se vio afectada con la aparición de enfermedades respiratorias. Aun así, resalta la efectiva labor de Malteser International Americas, tanto con las entregas de kits, como con las brigadas de salud que han llegado a su comunidad en Manaure.

Por: Rubén David Salas Arias

El presente fue subordinado a un segundo plano y el futuro ha tomado el protagonismo. Ya poco importa lo que pase hoy, sino lo que pase de aquí a un trimestre, a un semestre o a un año. La vida se convirtió en una continua apuesta por avizorar los hechos que van a pasar y ojalá acertar para tener la razón. Corren los modelos financieros, las gráficas se apoderan de las pantallas, se hilan discursos y efervescen las opiniones. A fin de cuentas, el burbujeo de imágenes y palabras termina cumpliendo una tarea de configurar expectativas y, tal vez, en un marco social que se sirve de dicha información formando expectativas autocumplidas.

Se cierra el 2022 y en los últimos días no se deja de hablar de lo que depara el 2023. Economistas y astrólogos alzan la voz para dar sus perspectivas sobre lo que se espera en términos de negocios, empleo, dinero, amor y muchos otros temas. Esto ya es otra tradición decembrina y los medios se llenan de esas cifras, análisis y consejos.

De acuerdo con los resultados de la encuesta mensual de expectativas de los analistas económicos realizada por el Banco de la República, en promedio, se espera que la inflación cierre con un valor de 12,62% para el 2022 y persista a la baja en 2023 para cerrar en 7,51%. Sobre la tasa de cambio, que esta se mantenga por el orden de los 4.800 a 4.700 pesos, y que la tasa de intervención de política monetaria en los próximos meses llegue al 12,5%, se mantenga y para finales de 2023 caiga levemente hasta llegar al 9%. En relación con el crecimiento económico, el equipo técnico del BanRep espera un crecimiento de 8% para el 2022 y de 0,5% para el 2023. Y sobre el empleo, con un mercado laboral estabilizado, se espera que la tasa de desempleo urbana esté cercana al 11,7%.

Por el lado del Ministerio de Hacienda, se espera un crecimiento de 8,2% para 2022 y un 1,3% para 2023. Una inflación que cierre en 12,2% y sea de 7,2% en 2023. Una disminución en el déficit fiscal y la deuda neta, el primero pasando de un 5.5% al 3,8% a finales del próximo año, y la segunda, pasando de 59.6% al 57.5%. A su vez, las expectativas de varias entidades (Fedesarrollo, Asobancaria, Anif, entre otras)  que también realizan sus proyecciones sobre las principales variables macroeconómicas del país no es´tan muy alejadas a los valores mencionados, tal vez con una revisión del crecimiento económico y la inflación del 2023 menos optimista.

Las expectativas económicas no son muy alentadoras, porque se espera una desaceleración de la actividad económica con un aterrizaje controlado -por el momento-. Tal vez, por el lado de la astrología algunos signos cuenten con la fortuna de no verse afectados por hechos humanos y encuentren empleo, prosperidad y querer -para saber si se es afortunado tocaría leerse la carta astral, así como se hace con un informe de los “tanques del pensamiento económico”, y tener fe-. Sin embargo, a pesar del azar o los hechos concretos, o de los números y las palabras, las expectativas se forman con lo que se observa en los mercados para servir como información para la toma de decisiones.

Las expectativas funcionan como la base para la vida futura. Son la configuración de los seres humanos sobre lo que deviene para su existencia. Estas se forman desde una percepción individual que se contrasta con la del conglomerado al cual pertenecen para evidenciar una situación concreta con potencialidad de suceder. Si en promedio son alentadoras, se esperaría contar con tiempos buenos, de lo contrario con periodos para ajustar el cinturón y aguantar. Aunque nunca son ajenas a choques externos que las obliguen a ajustarse.

Al agregar las expectativas en un contexto general e institucional, ellas cumplen un papel relevante sobre la dinámica social porque determinan hacia a dónde irá la población. Por ello, los hacedores de política pública tienen como objetivo alinear los incentivos para que las expectativas se encuentren en función del bienestar social. De manera que, en términos generales, la sociedad esté en capacidad de usar sus recursos de la forma más óptima posible desde distintos aspectos, sin dejar que el error de pronóstico o los sesgos latentes -individuales o de terceros- saquen de rumbo la actividad económica de su potencial, y la mayoría de la población -sin importar su fortuna- se encuentren bien.

En fin, de acuerdo con las expectativas de mercado puede que el otro año sea retador, sin embargo, hay mucho para tener en cuenta antes de formar esa percepción e incluso terminar autocumpliendo las expectativas. Entre las cosas a tener en cuenta es que, pese a los múltiples choques afrontados por la economía, por el momento se espera producir por lo menos lo mismo que en el 2022 con los recursos disponibles -el vaso medio lleno-, el empleo se ha estabilizado, la política pública cuenta con herramientas par aminorar choques y proteger el bienestar colectivo, y varios de los choques experimentados podrían estar siendo ya asimilados y encontrarse en el final de su transición -y quién quita los astros se alineen a favor de Colombia-.

Por: Rubén David Salas Arias

El presente fue subordinado a un segundo plano y el futuro ha tomado el protagonismo. Ya poco importa lo que pase hoy, sino lo que pase de aquí a un trimestre, a un semestre o a un año. La vida se convirtió en una continua apuesta por avizorar los hechos que van a pasar y ojalá acertar para tener la razón. Corren los modelos financieros, las gráficas se apoderan de las pantallas, se hilan discursos y efervescen las opiniones. A fin de cuentas, el burbujeo de imágenes y palabras termina cumpliendo una tarea de configurar expectativas y, tal vez, en un marco social que se sirve de dicha información formando expectativas autocumplidas.

Se cierra el 2022 y en los últimos días no se deja de hablar de lo que depara el 2023. Economistas y astrólogos alzan la voz para dar sus perspectivas sobre lo que se espera en términos de negocios, empleo, dinero, amor y muchos otros temas. Esto ya es otra tradición decembrina y los medios se llenan de esas cifras, análisis y consejos.

De acuerdo con los resultados de la encuesta mensual de expectativas de los analistas económicos realizada por el Banco de la República, en promedio, se espera que la inflación cierre con un valor de 12,62% para el 2022 y persista a la baja en 2023 para cerrar en 7,51%. Sobre la tasa de cambio, que esta se mantenga por el orden de los 4.800 a 4.700 pesos, y que la tasa de intervención de política monetaria en los próximos meses llegue al 12,5%, se mantenga y para finales de 2023 caiga levemente hasta llegar al 9%. En relación con el crecimiento económico, el equipo técnico del BanRep espera un crecimiento de 8% para el 2022 y de 0,5% para el 2023. Y sobre el empleo, con un mercado laboral estabilizado, se espera que la tasa de desempleo urbana esté cercana al 11,7%.

Por el lado del Ministerio de Hacienda, se espera un crecimiento de 8,2% para 2022 y un 1,3% para 2023. Una inflación que cierre en 12,2% y sea de 7,2% en 2023. Una disminución en el déficit fiscal y la deuda neta, el primero pasando de un 5.5% al 3,8% a finales del próximo año, y la segunda, pasando de 59.6% al 57.5%. A su vez, las expectativas de varias entidades (Fedesarrollo, Asobancaria, Anif, entre otras)  que también realizan sus proyecciones sobre las principales variables macroeconómicas del país no es´tan muy alejadas a los valores mencionados, tal vez con una revisión del crecimiento económico y la inflación del 2023 menos optimista.

Las expectativas económicas no son muy alentadoras, porque se espera una desaceleración de la actividad económica con un aterrizaje controlado -por el momento-. Tal vez, por el lado de la astrología algunos signos cuenten con la fortuna de no verse afectados por hechos humanos y encuentren empleo, prosperidad y querer -para saber si se es afortunado tocaría leerse la carta astral, así como se hace con un informe de los “tanques del pensamiento económico”, y tener fe-. Sin embargo, a pesar del azar o los hechos concretos, o de los números y las palabras, las expectativas se forman con lo que se observa en los mercados para servir como información para la toma de decisiones.

Las expectativas funcionan como la base para la vida futura. Son la configuración de los seres humanos sobre lo que deviene para su existencia. Estas se forman desde una percepción individual que se contrasta con la del conglomerado al cual pertenecen para evidenciar una situación concreta con potencialidad de suceder. Si en promedio son alentadoras, se esperaría contar con tiempos buenos, de lo contrario con periodos para ajustar el cinturón y aguantar. Aunque nunca son ajenas a choques externos que las obliguen a ajustarse.

Al agregar las expectativas en un contexto general e institucional, ellas cumplen un papel relevante sobre la dinámica social porque determinan hacia a dónde irá la población. Por ello, los hacedores de política pública tienen como objetivo alinear los incentivos para que las expectativas se encuentren en función del bienestar social. De manera que, en términos generales, la sociedad esté en capacidad de usar sus recursos de la forma más óptima posible desde distintos aspectos, sin dejar que el error de pronóstico o los sesgos latentes -individuales o de terceros- saquen de rumbo la actividad económica de su potencial, y la mayoría de la población -sin importar su fortuna- se encuentren bien.

En fin, de acuerdo con las expectativas de mercado puede que el otro año sea retador, sin embargo, hay mucho para tener en cuenta antes de formar esa percepción e incluso terminar autocumpliendo las expectativas. Entre las cosas a tener en cuenta es que, pese a los múltiples choques afrontados por la economía, por el momento se espera producir por lo menos lo mismo que en el 2022 con los recursos disponibles -el vaso medio lleno-, el empleo se ha estabilizado, la política pública cuenta con herramientas par aminorar choques y proteger el bienestar colectivo, y varios de los choques experimentados podrían estar siendo ya asimilados y encontrarse en el final de su transición -y quién quita los astros se alineen a favor de Colombia-.

Por: Rubén David Salas Arias

El presente fue subordinado a un segundo plano y el futuro ha tomado el protagonismo. Ya poco importa lo que pase hoy, sino lo que pase de aquí a un trimestre, a un semestre o a un año. La vida se convirtió en una continua apuesta por avizorar los hechos que van a pasar y ojalá acertar para tener la razón. Corren los modelos financieros, las gráficas se apoderan de las pantallas, se hilan discursos y efervescen las opiniones. A fin de cuentas, el burbujeo de imágenes y palabras termina cumpliendo una tarea de configurar expectativas y, tal vez, en un marco social que se sirve de dicha información formando expectativas autocumplidas.

Se cierra el 2022 y en los últimos días no se deja de hablar de lo que depara el 2023. Economistas y astrólogos alzan la voz para dar sus perspectivas sobre lo que se espera en términos de negocios, empleo, dinero, amor y muchos otros temas. Esto ya es otra tradición decembrina y los medios se llenan de esas cifras, análisis y consejos.

De acuerdo con los resultados de la encuesta mensual de expectativas de los analistas económicos realizada por el Banco de la República, en promedio, se espera que la inflación cierre con un valor de 12,62% para el 2022 y persista a la baja en 2023 para cerrar en 7,51%. Sobre la tasa de cambio, que esta se mantenga por el orden de los 4.800 a 4.700 pesos, y que la tasa de intervención de política monetaria en los próximos meses llegue al 12,5%, se mantenga y para finales de 2023 caiga levemente hasta llegar al 9%. En relación con el crecimiento económico, el equipo técnico del BanRep espera un crecimiento de 8% para el 2022 y de 0,5% para el 2023. Y sobre el empleo, con un mercado laboral estabilizado, se espera que la tasa de desempleo urbana esté cercana al 11,7%.

Por el lado del Ministerio de Hacienda, se espera un crecimiento de 8,2% para 2022 y un 1,3% para 2023. Una inflación que cierre en 12,2% y sea de 7,2% en 2023. Una disminución en el déficit fiscal y la deuda neta, el primero pasando de un 5.5% al 3,8% a finales del próximo año, y la segunda, pasando de 59.6% al 57.5%. A su vez, las expectativas de varias entidades (Fedesarrollo, Asobancaria, Anif, entre otras)  que también realizan sus proyecciones sobre las principales variables macroeconómicas del país no es´tan muy alejadas a los valores mencionados, tal vez con una revisión del crecimiento económico y la inflación del 2023 menos optimista.

Las expectativas económicas no son muy alentadoras, porque se espera una desaceleración de la actividad económica con un aterrizaje controlado -por el momento-. Tal vez, por el lado de la astrología algunos signos cuenten con la fortuna de no verse afectados por hechos humanos y encuentren empleo, prosperidad y querer -para saber si se es afortunado tocaría leerse la carta astral, así como se hace con un informe de los “tanques del pensamiento económico”, y tener fe-. Sin embargo, a pesar del azar o los hechos concretos, o de los números y las palabras, las expectativas se forman con lo que se observa en los mercados para servir como información para la toma de decisiones.

Las expectativas funcionan como la base para la vida futura. Son la configuración de los seres humanos sobre lo que deviene para su existencia. Estas se forman desde una percepción individual que se contrasta con la del conglomerado al cual pertenecen para evidenciar una situación concreta con potencialidad de suceder. Si en promedio son alentadoras, se esperaría contar con tiempos buenos, de lo contrario con periodos para ajustar el cinturón y aguantar. Aunque nunca son ajenas a choques externos que las obliguen a ajustarse.

Al agregar las expectativas en un contexto general e institucional, ellas cumplen un papel relevante sobre la dinámica social porque determinan hacia a dónde irá la población. Por ello, los hacedores de política pública tienen como objetivo alinear los incentivos para que las expectativas se encuentren en función del bienestar social. De manera que, en términos generales, la sociedad esté en capacidad de usar sus recursos de la forma más óptima posible desde distintos aspectos, sin dejar que el error de pronóstico o los sesgos latentes -individuales o de terceros- saquen de rumbo la actividad económica de su potencial, y la mayoría de la población -sin importar su fortuna- se encuentren bien.

En fin, de acuerdo con las expectativas de mercado puede que el otro año sea retador, sin embargo, hay mucho para tener en cuenta antes de formar esa percepción e incluso terminar autocumpliendo las expectativas. Entre las cosas a tener en cuenta es que, pese a los múltiples choques afrontados por la economía, por el momento se espera producir por lo menos lo mismo que en el 2022 con los recursos disponibles -el vaso medio lleno-, el empleo se ha estabilizado, la política pública cuenta con herramientas par aminorar choques y proteger el bienestar colectivo, y varios de los choques experimentados podrían estar siendo ya asimilados y encontrarse en el final de su transición -y quién quita los astros se alineen a favor de Colombia-.

Un saldo de varias personas heridas dejo un aparatoso accidente, que se presentó la noche de este 28 de diciembre en el tramo de la vía que de Albania, va al corregimiento de Cuestecitas, en donde colisionaron un automóvil, un motocarro y una motocicleta.
Según testigos del accidente, los hechos se presentaron a esos de la nueve de la noche de ayer luego que tres vehículos se vieran involucrados; dos de los heridos fueron socorridos y atendidos, por los galenos de turno en el hospital San Rafael de Albania.

Tres de los heridos en este accidente fueron identificados como Brayan Agua Díaz de 23 años de edad quien resulto con politraumatismo en varias partes del cuerpo, otra de las heridas responde al nombre de Yuli Aguas Díaz, de 25 años de edad quien recibió trauma en la pelvis, así mismo resulto herida la joven Yina Marcela Mindiola Gómez, quien resulto con trauma en pelvis y pierna derecha mientras que 4 fueron remitidos a centros asistenciales al municipio fronterizo de Maicao por urgencia vital.