LUTO EN LA SALSA: Murió Willie Colón, el salsero que convirtió la música en bandera

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Adiós a un grande de la salsa
Willy Colóm y Héctor Lavoe

La muerte de Willie Colón cierra un capítulo esencial en la historia de la salsa y de la identidad puertorriqueña en Nueva York. Tenía 75 años. En las últimas horas se confirmó su fallecimiento, y con él se va no solo un músico fundamental, sino un protagonista de la vida cultural y política latina de las últimas cinco décadas.

Colón fue más que un trombonista brillante. Fue arquitecto de un sonido. Desde el Bronx —ese territorio áspero donde los hijos de migrantes caribeños aprendieron a sobrevivir entre edificios de ladrillo y ritmos afrocubanos— ayudó a moldear la salsa como expresión urbana, combativa y orgullosa.

El músico que entendió el poder

Puerto Rico, su tierra natal, le rindió homenaje

Las imágenes recientes lo muestran en actos públicos, rodeado de banderas de Puerto Rico, participando en campañas y actividades comunitarias. No era un artista distante. Entendía el escenario y entendía la calle. Supo moverse entre la música y la política sin pedir permiso.

En una de las fotografías más conocidas aparece junto al entonces alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, durante un acto oficial. En otra, comparte espacio con la artista Jennifer Lopez. No eran encuentros casuales: Colón se convirtió en una figura influyente dentro del liderazgo latino en Estados Unidos.

Su activismo fue frontal. Opinaba. Polemizaba. Tomaba partido. Y lo hacía con la misma intensidad con la que soplaba el trombón.

La revolución sonora

Pero antes de los discursos estuvo la música. La alianza con Héctor Lavoe redefinió el género. Juntos narraron la vida del barrio con crudeza y poesía. Canciones como El Malo, Calle Luna, Calle Sol o Che Che Colé no solo se bailaban: se vivían.

Otra imagen lo retrata en tarima, cantando cuerpo a cuerpo con Lavoe frente a un público multitudinario. Era electricidad pura. Colón no era el cantante principal, pero dominaba el ritmo, dirigía la orquesta, marcaba el rumbo.

Su relación artística fue intensa, brillante y compleja. Como tantas historias de la salsa, estuvo marcada por la genialidad y la tragedia.

El productor, el estratega

Las fotografías de estudio lo muestran joven, concentrado, rodeado de músicos y productores. Colón entendió temprano que el negocio musical exigía control creativo. Fue productor, arreglista, empresario. Supo cuándo arriesgar y cuándo reinventarse.

También exploró otros territorios sonoros, incorporando mensajes sociales y religiosos en distintas etapas de su carrera. Para algunos, evolucionó; para otros, cambió demasiado. Él nunca pidió consenso.

El símbolo

El alcalde de New York, le rindió tributo de admiración y mucho respeto

En otra imagen levanta el pulgar con una medalla al cuello. El gesto parece resumir su carácter: desafiante, seguro, frontal. Willie Colón nunca fue una figura tibia. Despertó admiración profunda y críticas igual de intensas.

Pero incluso sus detractores reconocen algo: sin él, la salsa no sería lo que es.

El adiós

Se apaga su trompeta, la historia continuará

Hoy Puerto Rico y la diáspora latina despiden a un artista que convirtió el trombón en declaración de identidad. Su música acompañó celebraciones, migraciones, luchas políticas y noches interminables de baile.

Willie Colón entendió que la salsa no era solo entretenimiento. Era memoria. Era orgullo. Era resistencia.

Y mientras sus canciones sigan sonando en cualquier esquina del Caribe o del Bronx, su historia seguirá viva.

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