Se exige “de manera inmediata y sin condiciones” un alto al fuego en Riohacha y sus alrededores, y se advierte que la vida de la población civil no puede seguir en riesgo.
PETICIÓN EN EL DOCUMENTO


Un documento impreso, sin sellos oficiales ni canales de difusión institucional, comenzó a circular en Riohacha en las últimas horas. En él se convoca a una marcha por la paz para el próximo 5 de febrero de 2026, con punto de encuentro frente al Liceo Padilla. La particularidad del texto es la firma que aparece al final: Nain Andrés Pérez Toncel, señalado en el documento como ciudadano convocante y conocido en el ámbito local por el alias de “el Bendito Menor”.
Hasta el momento, ninguna autoridad ha confirmado la autenticidad del documento ni la identidad real de su autor, lo que ha generado inquietud en la ciudadanía y en sectores sociales que siguen de cerca la escalada de violencia que atraviesa la capital guajira.
El texto, redactado en tono exhortativo, hace un llamado a la comunidad guajira —trabajadores, comerciantes, estudiantes y población en general— a movilizarse de forma pacífica para rechazar la violencia y exigir mayor seguridad. En varios apartes, el supuesto firmante insiste en que la convocatoria no es contra el Estado ni contra las instituciones, y asegura reconocer la importancia del orden social y la legalidad.
Sin embargo, el contenido incluye afirmaciones que han despertado preocupación. En uno de sus párrafos se señala que, cuando el diálogo y las vías pacíficas son ignoradas, “el uso de la fuerza se convierte en un recurso extremo y necesario”, una expresión que contrasta con el carácter pacífico que se intenta atribuir a la movilización.
En el documento también se exige “de manera inmediata y sin condiciones” un alto al fuego en Riohacha y sus alrededores, y se advierte que la vida de la población civil no puede seguir en riesgo. Estas expresiones han sido interpretadas por analistas y líderes comunitarios como un mensaje ambiguo, especialmente en un contexto marcado por homicidios recientes, amenazas, extorsiones y disputas entre estructuras criminales por el control territorial.
El nombre que aparece firmando el panfleto ha sido mencionado en el pasado en informes extraoficiales y procesos investigativos, lo que incrementa la sensibilidad del caso. No obstante, no existe a la fecha un pronunciamiento judicial o administrativo que respalde públicamente la convocatoria, ni autorización formal para la realización de la marcha.
Fuentes consultadas señalaron que las autoridades locales evalúan el contenido del documento y su posible impacto en el orden público, mientras recomiendan a la ciudadanía verificar la información por canales oficiales y abstenerse de participar en actividades que no cuenten con garantías de seguridad.
En una ciudad donde la paz es una necesidad urgente y la violencia ha alterado la vida cotidiana, la aparición de esta convocatoria deja más interrogantes que respuestas. Por ahora, la marcha anunciada sigue siendo un hecho no confirmado, y el documento que la promueve se mueve en un terreno de incertidumbre que obliga a la prudencia y al rigor informativo.
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