EN ALERTA: Gobernador Jairo Aguilar lidera en terreno labores de destaponamiento de drenajes ante posible frente frío en La Guajira

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El cielo de Riohacha amaneció con ese tono grisáceo que no siempre anuncia tormenta, pero sí prudencia. A orillas del Caribe, donde el viento suele ser compañero cotidiano, esta vez soplaba con un matiz distinto: el de la alerta. Entre el 23 y el 26 de febrero, un frente frío podría alterar la calma del norte del país, trayendo consigo lluvias, ráfagas intensas y un oleaje más bravo de lo habitual.

Con ese telón de fondo, el gobernador Jairo Aguilar Deluque encabezó este lunes el inicio de una jornada de destaponamiento y limpieza de drenajes urbanos en puntos críticos de la capital guajira. No fue un acto simbólico. Fue una escena de botas sobre el barro, de maquinaria removiendo sedimentos, de cuadrillas despejando canales que durante meses acumularon residuos y maleza. La consigna era clara: prevenir antes que lamentar.

La decisión se tomó tras los reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales y de la Dirección General Marítima, que advirtieron sobre la posible incidencia del fenómeno en el Caribe colombiano. Las proyecciones no solo hablaban de lluvias; mencionaban también vientos fuertes y un aumento considerable del oleaje, condiciones capaces de tensionar tanto las zonas urbanas bajas como las comunidades costeras.

Desde la Dirección Operativa de Gestión del Riesgo se identificaron los sectores más vulnerables. Allí comenzaron las labores para mejorar el flujo de aguas y reducir el riesgo de inundaciones. Paralelamente, se intensificó el monitoreo de ríos y arroyos, se revisaron laderas susceptibles a deslizamientos y se reforzó la articulación con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo y los organismos de socorro.

La alerta no es menor. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres advirtió que las condiciones previstas podrían aumentar la probabilidad de crecientes súbitas e inundaciones en áreas bajas, además de generar afectaciones marítimas en zonas costeras. En respuesta, el Gobierno departamental activó medidas preventivas adicionales y fortaleció la coordinación operativa en los municipios priorizados.

Durante la jornada, el mandatario reiteró un mensaje que, en tiempos de incertidumbre climática, se vuelve casi un mantra: no transitar por zonas inundadas, evitar permanecer cerca de la línea de costa cuando el oleaje esté elevado y atender únicamente la información oficial. El llamado se extendió al sector pesquero y marítimo, al que se le pidió acatar las disposiciones de las Capitanías de Puerto y asegurar las embarcaciones menores ante posibles variaciones bruscas del mar.

En La Guajira, donde la sequía suele ser noticia, prepararse para la lluvia también es un acto de responsabilidad. Las acciones emprendidas no son solo una respuesta a un parte meteorológico, sino parte de una estrategia más amplia de prevención y reducción del riesgo: anticipar impactos, minimizar daños y fortalecer la capacidad institucional frente a eventos climáticos que, cada vez con mayor frecuencia, ponen a prueba la resiliencia del territorio.

Mientras las cuadrillas avanzan retirando obstrucciones y despejando drenajes, el mensaje que flota en el ambiente es simple pero contundente: frente a la fuerza de la naturaleza, la mejor defensa es la previsión

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