
La mañana del 13 de febrero de 2026 no fue una más en el Aeropuerto Almirante Padilla. Desde temprano, el murmullo de funcionarios, periodistas y viajeros se confundía con el viento salino que siempre acompaña a Riohacha. Pero ese día, además del mar, había otra expectativa en el aire: el arribo del primer vuelo comercial regular de SATENA en la nueva ruta Riohacha – Barranquilla.
Minutos antes del aterrizaje, las miradas se alzaron al cielo. El ATR 72, con capacidad para 70 pasajeros, apareció como una promesa cumplida. No era solo un avión; era un símbolo. El vuelo NSE 6768 marcaba el inicio de una conexión histórica entre dos ciudades estratégicas del Caribe colombiano, separadas por cuatro o cinco horas de carretera, pero ahora unidas en menos de sesenta minutos.
La operación, con tres frecuencias semanales —lunes, miércoles y viernes—, representa más que comodidad. Es una apuesta por la integración regional, por el turismo y por el comercio. Es también una alternativa clave en momentos en que la movilidad terrestre enfrenta retos, como ocurre con la coyuntura del puente de Mendihuaca.
El gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Deluque, estuvo presente en el vuelo inaugural que partió desde el Aeropuerto Ernesto Cortissoz, en Barranquilla. Su mensaje fue claro: conectividad es sinónimo de desarrollo. “Este vuelo representa integración, desarrollo y nuevas oportunidades para La Guajira”, expresó, subrayando el propósito de ampliar frecuencias y facilitar el acceso de los ciudadanos a servicios de salud, educación y oportunidades empresariales.
En Riohacha, el secretario departamental de Gobierno, Misael Velázquez Granadillo, recibió la aeronave como delegado del mandatario, destacando la importancia estratégica de la ruta. El aterrizaje fue celebrado con aplausos y fotografías, mientras los primeros pasajeros descendían con una mezcla de curiosidad y orgullo.
La ceremonia contó con la presencia de la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas Mantilla; el director de la Aeronáutica Civil, Luis Alfonso Martínez Chimenty; el viceministro de Comercio, Industria y Turismo, Juan Sebastián Sánchez Dederlé; y el alcalde de Riohacha, Genaro Redondo Choles, entre otros representantes del sector aeronáutico. Su presencia evidenció el respaldo institucional a una ruta que no solo conecta ciudades, sino también oportunidades.
Las tarifas de lanzamiento, desde $154.900 en compra web y $183.220 en canales presenciales, fueron recibidas como una señal de competitividad. Para muchos viajeros, esta conexión facilitará citas médicas, trámites académicos, reuniones de negocios y escapadas turísticas.
Con este vuelo, La Guajira acorta distancias y amplía horizontes. El sonido de los motores al despegar ya no será un hecho aislado, sino una rutina que recuerda que el desarrollo también llega por el aire. Y así, entre aplausos y brisa caribeña, el cielo se convirtió en un nuevo camino para el departamento.
