

El monte guardó el silencio durante una noche que parecía igual a tantas otras en el sur de La Guajira. Era 30 de diciembre de 2023 cuando, en una zona enmontada entre los municipios de Distracción y Buenavista, se escribió una de las páginas más dolorosas para la región.
Un año y medio después, ese silencio empezó a romperse en una sala judicial.
El Juzgado Segundo Penal del Circuito con funciones de Conocimiento de San Juan del Cesar emitió fallo condenatorio contra Luis Fernando Mojica Zabala, de 26 años, al hallarlo responsable del delito de homicidio agravado en concurso homogéneo por la muerte de sus dos hijos, de apenas 7 y 3 años de edad.
La decisión se conoció tras varias sesiones de audiencia pública realizadas el viernes 13 de febrero, bajo la dirección de la jueza Adriana López. Durante la jornada, el estrado fue escenario de la reconstrucción jurídica de un caso que marcó profundamente a las comunidades del sur del departamento.
Los hechos ocurrieron en zona rural de Distracción, en un paraje solitario donde, según la investigación, se consumó el crimen. Los cuerpos de los menores fueron hallados el 31 de diciembre de 2023, en medio de la vegetación espesa que divide a ambos municipios. La noticia se expandió con rapidez, sembrando dolor e incredulidad en la población.
Durante casi dos años, la Fiscalía General de la Nación adelantó la investigación, recopiló pruebas y presentó testimonios que, según el despacho judicial, lograron demostrar la responsabilidad penal del acusado. La defensa intentó desvirtuar las acusaciones, pero el juzgado consideró que el material probatorio fue contundente.
El fallo condenatorio no cierra la herida, pero representa un avance en el camino judicial. La audiencia de individualización de la pena fue fijada para el próximo 20 de febrero y se realizará de manera virtual. Ese día se conocerá cuántos años deberá cumplir en prisión el hoy condenado.
En los pueblos pequeños, las tragedias no se olvidan fácilmente. Permanecen en la memoria colectiva, en las conversaciones susurradas, en las miradas que evitan el tema pero no el recuerdo. Este caso se convirtió en uno de los más impactantes registrados en el sur de La Guajira en los últimos años.
La sentencia no devuelve la vida ni borra el dolor. Pero en medio de la conmoción que aún persiste, la justicia comienza a dejar constancia formal de lo ocurrido, transformando el silencio del monte en una decisión judicial que marca un precedente y envía un mensaje claro: incluso en los lugares más apartados, la ley termina por alcanzar los hechos.
