
Lo que comenzó como una noche de música, encuentro familiar y celebración por el Día de la Madre terminó convertido en una escena de horror y luto en Palmira, una pequeña comunidad de pescadores asentada al pie de la carretera que comunica a Ciénaga con Barranquilla, en jurisdicción del corregimiento de Tasajera, municipio de Pueblo Viejo.
Hasta entrada la noche, el ambiente era de fiesta. En el parque del caserío, decenas de familias compartían entre risas, conversaciones y música, en una fecha que tradicionalmente reúne a hijos, madres y vecinos alrededor de una misma celebración. Nadie imaginó que, en cuestión de segundos, el sonido de las canciones sería reemplazado por ráfagas de disparos y gritos desesperados.
Testigos relataron que cinco motocicletas llegaron de manera simultánea al lugar. Sus ocupantes rodearon el parque, como si supieran exactamente a dónde dirigirse. Sin mediar palabra, desenfundaron sus armas y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra quienes se encontraban reunidos.
El ataque desató una estampida humana. Algunos intentaron correr, otros buscaron refugio detrás de árboles, bancas o muros cercanos. Hubo quienes se lanzaron al suelo tratando de esquivar las balas. El terror se apoderó de la comunidad.
Cuando cesaron los disparos, la tragedia quedó tendida sobre el pavimento.
Cuatro personas perdieron la vida en medio del ataque: José David Gutiérrez Corrales, de 54 años; Alberto Mario Gutiérrez Corrales, de 29; Mario Luis Gutiérrez Bravo, de 20; y José David Gutiérrez Corrales, de apenas 15 años.
Dos personas más resultaron gravemente heridas. Se trata de Stewen José Gutiérrez Bravo, quien recibió impactos de bala en tórax, hombro y antebrazo, y Harlinton Suárez Mejía, lesionado en una de sus piernas. Ambos fueron auxiliados en medio de escenas de angustia por familiares y vecinos, antes de ser trasladados a centros asistenciales.
La rápida reacción de unidades policiales permitió desplegar un operativo en la zona que concluyó con la captura de cinco presuntos responsables: Maycol Manuel Ochoa Pérez, Elías Moisés Orozco Orozco, Deimun de Jesús Pacheco Ojeda, Kaleth Arbey Ramos Niebles y Jhon Mauro Sandoval Montaño.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer los móviles de esta nueva masacre, en Palmira solo quedan el desconcierto y el dolor.
Ayer, ese parque estaba lleno de música y celebración. Hoy, amaneció en silencio.
Las sillas vacías, los restos de la fiesta y las manchas que dejó la violencia son el testimonio de una noche que esta comunidad difícilmente podrá olvidar: la noche en que el Día de la Madre terminó bañado en sangre.

