En medio de una ola de desinformación en redes sociales, el alcalde asegura que nunca ha sido detenido y denuncia un ataque sistemático contra su imagen.

La mañana en Riohacha arrancó con incertidumbre. En grupos de WhatsApp, páginas digitales y perfiles anónimos de redes sociales, una versión comenzó a expandirse con velocidad: el alcalde de Manaure, Jhon Galvis Pimienta, habría sido capturado o estaría bajo medida de aseguramiento.
La noticia, sin confirmación oficial, tomó fuerza durante horas.
Pero mientras el rumor crecía, la realidad era otra.
A las 6:20 de la mañana de hoy, el Noticiero Cardenal, lo localizó. Estaba sobrio. Muy tranquilo. no dudó en responder las inquietudes de los periodistas Hugo Leones Carranza y Bety Martínez, en el Noticiero Cardenal 91.7 FM El propio mandatario local desmintió categóricamente las versiones. Su voz, al otro lado de la línea telefónica, buscaba poner freno a la cadena de especulaciones.
“Hoy me encuentro en mi despacho, atendiendo las necesidades del municipio”, afirmó. “Lo que circula en redes son imágenes totalmente falsas”.
Una versión que no coincide con los hechos
La contradicción entre lo que se decía en redes y lo que ocurría en tiempo real quedó en evidencia incluso para el equipo periodístico. Horas antes de la entrevista, el alcalde había sostenido una conversación normal, sin señales de detención o restricción alguna.
Sin embargo, casi de inmediato comenzaron a aparecer publicaciones que aseguraban lo contrario, algunas incluso con tono de “última hora”.
“Imagínese —relataron en la emisora—, acabábamos de hablar con él y ya en redes lo daban como capturado”.
El fenómeno no es nuevo, pero sí preocupante: la velocidad de la desinformación supera, muchas veces, la capacidad de verificación.
El origen del caos: una cuenta hackeada
Según explicó el mandatario, el episodio tendría un origen más complejo que un simple rumor.
Su cuenta de Instagram —utilizada desde campaña— habría sido hackeada semanas atrás. Los atacantes no solo tomaron el control, sino que cambiaron datos clave de seguridad, bloqueando cualquier intento de recuperación.
“Cambiaron el correo, el número de verificación y activaron una llave de seguridad. Yo veía lo que publicaban, pero no podía hacer nada”, explicó.
Durante varias horas, contenido falso circuló desde su propio perfil, lo que habría dado apariencia de veracidad a la información errónea.
La cuenta solo pudo ser bloqueada tras una acción masiva de denuncias digitales.
Denuncias ante la Fiscalía
Lejos de quedarse en la queja pública, el alcalde aseguró que ya activó mecanismos legales. Confirmó que desde el pasado 27 de marzo interpuso una denuncia ante la Fiscalía, en la que solicita investigar no solo el hackeo, sino también la difusión de contenidos falsos que afectan su nombre.
“Mi equipo de abogados ya está trabajando en ampliar la denuncia, especialmente contra páginas que difundieron información falsa”, señaló.
El objetivo, dice, es claro: identificar el origen de la campaña y establecer responsabilidades.
¿Ataque político?
En medio del ruido digital, el alcalde fue más allá y sugirió que podría tratarse de un ataque con motivaciones políticas.
“Cuando los enemigos no pueden confrontar directamente, buscan dañar la imagen”, afirmó, defendiendo su gestión en el municipio.
Aunque no señaló responsables concretos, dejó abierta la posibilidad de que detrás de la desinformación exista una estrategia para debilitar su administración.
La verdad en tiempos de redes
El caso de Manaure vuelve a poner sobre la mesa un problema creciente: la fragilidad de la verdad en la era digital.
Una publicación falsa, amplificada por múltiples cuentas, puede construir una realidad paralela en cuestión de minutos. Y desmentirla, como quedó demostrado, toma mucho más tiempo.
Mientras tanto, el alcalde sigue en su despacho, gobernando —según sus propias palabras— y enfrentando no solo los retos de su municipio, sino también una batalla por su reputación en el terreno más volátil de todos: las redes sociales.
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