CUENTA REGRESIVA: Mendihuaca entre maquinaria y esperanza, se alista la reapertura por la Troncal del Caribe

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El ruido de la maquinaria rompe el silencio que dejó la emergencia. A un costado del puente sobre el río Mendihuaca, operarios, ingenieros y líderes comunitarios caminan sobre el terreno aún inestable, mientras el río sigue su curso como si nada hubiera pasado. Pero nada es igual. La movilidad quedó suspendida, los costos del transporte se dispararon y la economía local sintió el golpe inmediato.

Ahora, la escena es distinta: hay planos extendidos sobre el capó de una camioneta oficial, retroexcavadoras trazando el terreno y reuniones al aire libre con presidentes de Juntas de Acción Comunal. La consigna es clara: recuperar la conectividad sin poner en riesgo la vida de nadie.

Desde el terreno, el director del Instituto Nacional de Vías (Invías), Juan Guillermo Jiménez, fue enfático al reconocer la preocupación ciudadana.
“Entendemos la preocupación por el aumento en los costos de transporte y los riesgos asociados. Por eso, nuestra prioridad absoluta es su seguridad y el restablecimiento de su conectividad y economía. El Gobierno nacional, a través del Invías, está implementando una solución progresiva, que prioriza la seguridad de los usuarios y la recuperación de la movilidad de la región”, aseguró.

La estrategia ya tiene cronograma. El primer paso será la construcción de un paso alterno al costado del puente afectado. No se trata de una solución definitiva, pero sí de un alivio urgente: permitirá el tránsito de vehículos livianos y se estima que esté habilitado en aproximadamente dos semanas. Con ello, se facilitaría el flujo del 85 % del tráfico habitual, el correspondiente a automóviles y transporte liviano de pasajeros.

En la práctica, esto significa que familias, trabajadores, estudiantes y pequeños comerciantes podrán retomar parte de su rutina. Para muchos productores agrícolas y prestadores de servicios turísticos de la zona, cada día de cierre representa pérdidas acumuladas.

La hoja de ruta fue socializada con las comunidades en un ejercicio de articulación institucional. No es solo una obra de ingeniería: es un proceso que requiere coordinación social, paciencia y vigilancia permanente de las condiciones del terreno.

Una vez entre en funcionamiento el paso alterno, comenzará la demolición del puente dañado y las obras civiles necesarias para instalar un puente militar. Esta estructura provisional será gestionada junto a la Gobernación del Magdalena y suministrada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con apoyo técnico del Invías para la preparación del terreno y el montaje final.

Mientras tanto, las rutas hacia Riohacha y Maicao continúan operando por Bosconia y Valledupar, trayectos más largos que encarecen el transporte, pero mantienen viva la conexión entre departamentos.

En Mendihuaca, la reapertura no es solo un asunto de infraestructura. Es la posibilidad de que vuelvan los buses, el turismo, el comercio ambulante y el tránsito cotidiano que sostiene a cientos de familias. Entre polvo, acero y concreto, la región Caribe espera que esta solución progresiva marque el inicio de la recuperación definitiva.

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