SED EN LA SIERRA NEVADA: Seis poblaciones rurales de Riohacha claman por agua y soluciones definitivas

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Mientras gran parte de la atención pública se concentra en la histórica escasez de agua que padecen la Alta Guajira y municipios como Manaure, Maicao y Uribia, una nueva emergencia pone de manifiesto que la crisis hídrica se extiende a otras zonas del departamento. Esta vez son seis comunidades del piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta, en jurisdicción de Riohacha, las que elevan un llamado urgente a las autoridades ante la falta prolongada del servicio de agua potable.

Habitantes de estas poblaciones rurales, Las Casitas, Puerto Colombia, Las Palmas, Juan y Medio, denunciaron que llevan varios días enfrentando serias dificultades para abastecerse del líquido, situación que afecta el consumo humano, las labores domésticas, la producción agrícola y la calidad de vida de cientos de familias.

La problemática ha obligado a los pobladores a recurrir a fuentes alternas que, en muchos casos, no reúnen las condiciones sanitarias adecuadas para el consumo, incrementando el riesgo de enfermedades, especialmente entre niños y adultos mayores.

Los líderes comunitarios aseguran que la situación no es nueva. Afirman que, pese a los reiterados llamados realizados durante los últimos años, las soluciones estructurales siguen sin llegar y cada temporada de verano o cada falla en los sistemas de abastecimiento termina convirtiéndose en una emergencia humanitaria.

Las comunidades solicitan la intervención inmediata de la Alcaldía de Riohacha, así como el acompañamiento de la Gobernación de La Guajira y de las entidades responsables del sector de agua potable, para garantizar el suministro mediante carrotanques mientras se ejecutan las obras que permitan estabilizar el servicio.

La crisis ocurre en una zona considerada estratégica para el departamento. El piedemonte de la Sierra Nevada constituye una importante reserva hídrica para La Guajira, pues de sus montañas nacen ríos y quebradas que abastecen tanto a comunidades rurales como a centros poblados del norte del departamento.

Paradójicamente, pese a encontrarse en un territorio privilegiado por la riqueza natural de la Sierra Nevada, muchas familias continúan enfrentando dificultades para acceder diariamente al agua potable, una realidad que evidencia las limitaciones de la infraestructura de captación, conducción y distribución del recurso.

La situación revive un debate que durante años ha acompañado a La Guajira: la disponibilidad de fuentes hídricas no siempre se traduce en acceso efectivo al agua para las comunidades. En distintos municipios persisten problemas de cobertura, continuidad y calidad del servicio, especialmente en las zonas rurales y dispersas, donde las inversiones aún resultan insuficientes frente a las necesidades de la población.

Para los habitantes del piedemonte, la prioridad es que las autoridades actúen antes de que la situación se agrave. Solicitan un plan de contingencia que garantice el abastecimiento inmediato y, paralelamente, la formulación de proyectos definitivos que eviten que cada interrupción del servicio vuelva a convertirse en una emergencia.

Este nuevo episodio demuestra que la crisis del agua en La Guajira no distingue territorios. Desde la Alta Guajira hasta la Sierra Nevada de Santa Marta, el acceso al recurso continúa siendo uno de los mayores desafíos para el departamento. Mientras en unas regiones el problema obedece a la aridez del territorio, en otras responde a la insuficiencia de infraestructura, la falta de mantenimiento de los sistemas y el rezago histórico en las inversiones. Para miles de familias guajiras, el agua sigue siendo una necesidad insatisfecha y una deuda pendiente del Estado.

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