Magdalena y La Guajira, bajo máxima tensión tras ofensiva contra las ACSN y ataque a Cerrejón

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La identificación de cuatro de los siete muertos del operativo en Guachaca se conoce mientras el presidente Abelardo de la Espriella encabeza personalmente el dispositivo de seguridad en Santa Marta y un nuevo atentado golpea la línea férrea de Cerrejón en Uribia.

La situación de orden público en el corredor que une al Magdalena con La Guajira entró en una nueva fase de tensión, luego de la operación de la Fuerza Pública en la Sierra Nevada de Santa Marta que dejó siete integrantes de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, ACSN, muertos, entre ellos José Luis Pérez Villanueva, alias ‘Cholo’ o ‘Comando 25’, señalado por las autoridades como uno de los principales mandos de esa organización.

Mientras avanzan las operaciones y las medidas de seguridad, Medicina Legal logró establecer la identidad de cuatro de los fallecidos trasladados a Barranquilla.

Los identificados son Iván Andrés Calderón Romero, Ricardo Andrés Martínez Rodríguez, Jorge Luis Pertuz Méndez y Jair Alonso Ramírez González. Pertuz Méndez era conocido, según los reportes de las autoridades, con los alias de ‘Comando 57’ o ‘El Pollo’. Las diligencias forenses continúan para establecer plenamente la identidad de los demás fallecidos.

La identificación de los cuerpos ocurre en medio de un escenario de seguridad que se extendió desde las zonas montañosas de Santa Marta hacia las principales vías, sectores comerciales y municipios del Magdalena, y que mantiene bajo atención especial el corredor hacia La Guajira.

El presidente llegó a Santa Marta

Ante las amenazas y acciones atribuidas a las ACSN después de la muerte de alias ‘Cholo’, el presidente Abelardo de la Espriella se desplazó personalmente a Santa Marta y encabezó un consejo extraordinario de seguridad en el Batallón Córdova.

El Gobierno ordenó reforzar el dispositivo de seguridad y anunció la militarización de Santa Marta, además de un incremento de más de 600 policías en la ciudad y refuerzos para Ciénaga. La Presidencia señaló que la instrucción es recuperar el control territorial y emplear las capacidades legítimas del Estado frente a las estructuras criminales.

El mandatario, además, realizó un recorrido por las calles de Santa Marta acompañado por integrantes de la Fuerza Pública, en una señal de presencia directa del Gobierno Nacional frente a la crisis.

Las autoridades también reportaron afectaciones a establecimientos comerciales, transporte y vías, además de la quema de vehículos y bloqueos que alteraron la movilidad en diferentes sectores del Magdalena.

El conflicto llegó a la infraestructura estratégica de La Guajira

Cuando todavía no terminaba de dimensionarse el impacto de la jornada de violencia en Santa Marta, un nuevo hecho elevó la preocupación en La Guajira.

Durante la noche del martes 22 de septiembre, aproximadamente a las 10:45 p. m., un explosivo afectó la línea férrea de Cerrejón, en jurisdicción de Uribia, a la altura del kilómetro 60.

La detonación provocó el descarrilamiento de varios vagones de un tren que se desplazaba vacío hacia el sur. Los trabajadores fueron evacuados preventivamente y, hasta el momento, no se reportan personas heridas. Cerrejón confirmó que se trata del sexto ataque contra su infraestructura durante 2026.

El Ejército desplegó tropas del Batallón de Defensa Antiaérea de la Décima Brigada para asegurar el corredor ferroviario y permitir las labores de inspección.

Sobre la autoría, las investigaciones todavía deben establecer responsabilidades. El Ejército señaló que el ataque sería atribuible al ELN, mientras otras informaciones han relacionado temporalmente el hecho con el ambiente de violencia generado tras la ofensiva contra las ACSN. Por ahora, ambas circunstancias deben mantenerse diferenciadas hasta que exista una atribución oficial concluyente.

Una región bajo presión

La sucesión de acontecimientos deja un escenario complejo para el extremo norte del Caribe colombiano.

En el Magdalena, la muerte de uno de los principales mandos de las ACSN desencadenó una respuesta violenta que llevó al Gobierno Nacional a incrementar la presencia de la Fuerza Pública y a asumir directamente la conducción de las medidas de seguridad.

En La Guajira, entretanto, el ataque contra la línea férrea toca una infraestructura fundamental para la operación de Cerrejón y, por extensión, para una actividad que tiene incidencia en el empleo, las exportaciones y las regalías del departamento. El gobernador Jairo Aguilar advirtió que una afectación prolongada de la operación minera también tendría consecuencias sobre las finanzas territoriales.

El desafío ahora no solamente consiste en responder a los hechos ocurridos, sino en impedir que la violencia se extienda por el corredor estratégico que conecta a Santa Marta, el norte del Magdalena y La Guajira.

La identificación de los fallecidos permitirá avanzar en la entrega de los cuerpos a sus familias, mientras las autoridades continúan con las investigaciones sobre el operativo de Guachaca, las acciones posteriores y el ataque contra Cerrejón.

El norte del Caribe queda así frente a un nuevo escenario de seguridad, en el que convergen operaciones contra estructuras armadas, amenazas a la población civil, afectaciones a la movilidad y ataques contra infraestructura estratégica.

La evolución de las próximas horas será determinante para establecer si se trata de hechos aislados dentro de una coyuntura de alta tensión o de una escalada de violencia con capacidad de afectar de manera más amplia la vida cotidiana y la economía regional.

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