DECISIONES DEL TIGRE: Terremoto pone a prueba al gobierno de Abelardo: del discurso de las regiones a la emergencia nacional

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Lo que comenzó a las 7:34 de la mañana con un violento movimiento telúrico terminó convirtiéndose en la primera gran crisis del nuevo gobierno. El Servicio Geológico Colombiano confirmó un sismo de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad de 103 kilómetros.

El organismo científico señaló que se trata del mayor sismo registrado en Colombia durante el siglo XXI y advirtió que las réplicas pueden continuar durante días, semanas e incluso meses. Hasta el mediodía se habían registrado 18 movimientos posteriores, con magnitudes entre 1,4 y 4,8.

La dimensión de la tragedia llevó al presidente Abelardo De la Espriella a suspender la agenda que tenía prevista en La Guajira y trasladarse al centro de operaciones del Gobierno para encabezar la atención de la emergencia.

Posteriormente viajó a Quibdó, donde encontró un departamento golpeado por daños estructurales, viviendas afectadas y una capacidad hospitalaria que rápidamente llegó al límite.

Desde la capital chocoana, el mandatario anunció un subsidio de arrendamiento para las familias cuyas viviendas resultaron afectadas, mientras se adelantan los censos y las labores de reparación y reconstrucción. El Gobierno calcula que son más de 1.400 viviendas afectadas en el departamento.

De la Espriella también anunció el fortalecimiento de la atención en salud y el traslado de pacientes que requieran servicios de mayor complejidad hacia Antioquia. La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, informó que el hospital San Francisco de Asís llegó a su límite de capacidad y que se habilitaron espacios adicionales para atender a los heridos.

Pero el mensaje político del mandatario fue incluso más contundente.

“El Chocó nunca más será la tierra de los olvidados”, afirmó De la Espriella, al comprometer a su administración con una intervención de fondo en infraestructura, salud, seguridad y conectividad.

El presidente prometió además realizar un encuentro regional en el departamento con todo su gabinete para identificar las necesidades históricas de los municipios chocoanos.

Cali, segundo frente de la emergencia

De Quibdó, el presidente se trasladó posteriormente a Cali, donde el panorama también era dramático.

En la capital del Valle del Cauca, De la Espriella entregó un balance que da cuenta de aproximadamente 5.000 viviendas averiadas o colapsadas, 35 personas fallecidas, cerca de 700 heridos, tres hospitales colapsados, 18 hospitales afectados, 39 centros educativos con daños y un aeropuerto operando de manera restringida.

Para reforzar las labores de búsqueda y rescate fueron enviados 228 rescatistas y equipos caninos especializados. El Gobierno también anunció el despliegue de ingenieros militares y efectivos de la Fuerza Pública para apoyar las operaciones y garantizar la seguridad en las zonas afectadas.

La emergencia también golpeó infraestructura estratégica. Se reportaron afectaciones en edificaciones, instituciones educativas, centros hospitalarios, vías y terminales aéreas de distintas ciudades del occidente y centro del país.

Una tragedia que atraviesa el Eje Cafetero

Los efectos del terremoto se extendieron por Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Antioquia y otras zonas del centro y occidente colombiano.

Pereira aparece entre las ciudades con mayores afectaciones, mientras que en Manizales se registraron daños en edificaciones y caída de elementos de fachadas. También hubo evacuaciones, cierres preventivos y restricciones en varios aeropuertos.

Los primeros balances nacionales divulgados durante la jornada llegaron a superar el centenar de fallecidos y cientos de heridos, aunque las cifras continuaban cambiando debido a que los organismos de socorro seguían ingresando a estructuras colapsadas y zonas de difícil acceso.

La tragedia también dejó una imagen que resume el momento político que vive Colombia: el presidente que hace apenas tres días hablaba desde Cali de descentralizar el poder y gobernar desde las regiones, ahora debe demostrarlo enfrentando desde los territorios la primera gran emergencia de su mandato.

La promesa de llevar el Gobierno a las regiones dejó de ser un discurso.

Ahora tiene que convertirse en rescate, atención humanitaria, reconstrucción, recursos y presencia efectiva del Estado.

Y el primer examen está en Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero.

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