Michelle Carlo Benedetto Cinque, ciudadano alemán radicado hace más de 20 años en Riohacha, reaccionó cuando un pasajero intentó forzar una puerta de emergencia en un vuelo de Lufthansa entre Bogotá y Fráncfort, en el que viajaban 280 personas.
Por: Hugo Leones
Fráncfort, Alemania.

En La Guajira muchos lo conocen como Miguel o, simplemente, «el Alemán». Su nombre de pilas es Michelle Carlo Benedetto Cinque, un ciudadano alemán que encontró en Riohacha un segundo hogar, formó una familia junto a una mujer wayuu y construyó vínculos que lo mantienen unido a esta tierra del Caribe colombiano.
Hoy, su nombre trasciende las fronteras por su intervención durante un episodio de tensión a bordo de un avión de Lufthansa que cubría la ruta Bogotá-Fráncfort. Según su relato al Noticiero Cardenal, un pasajero intentó forzar una puerta de emergencia en pleno vuelo y él reaccionó junto con la tripulación y otros viajeros para controlar la situación.
El episodio ocurrió mientras la aeronave transportaba a unas 280 personas sobre el océano Atlántico. Miguel, militar alemán retirado y con experiencia en paracaidismo, sostiene que su entrenamiento y su estado de alerta fueron determinantes para responder ante lo que estaba sucediendo.
Sin embargo, rechaza que lo llamen héroe. Considera que actuó conforme a su deber y que lo verdaderamente importante es que todos los pasajeros pudieran llegar a su destino.
Su historia tiene, además, una dimensión profundamente humana: había viajado de urgencia a Alemania para acompañar a su padre, quien se recuperaba de una cirugía. No imaginaba que ese desplazamiento familiar lo llevaría a protagonizar un episodio que despertaría el interés de medios nacionales e internacionales.
Desde Fráncfort, en conversación con Hugo Leones, agradeció a Dios por la protección de quienes viajaban en el avión y recordó con orgullo sus vínculos con La Guajira, donde lo esperan su familia, sus afectos y una comunidad que hoy sigue con atención lo ocurrido.
A unos 30.000 pies de altura, sobre el océano Atlántico, una situación inesperada convirtió un vuelo comercial entre Bogotá y Fráncfort en un episodio de tensión que pudo tener consecuencias graves para sus ocupantes. En medio de la incertidumbre, un pasajero reaccionó, intervino y contribuyó, junto con integrantes de la tripulación y otros viajeros, a controlar la situación.
Durante una transmisión en vivo desde Fráncfort para el Noticiero Cardenal, Michel relató cómo vivió los momentos de tensión a bordo del avión de Lufthansa que cubría la ruta entre la capital colombiana y la ciudad alemana.

Según su testimonio, un pasajero identificado como Carlos Andrés, oriundo de Neiva, intentó forzar la apertura de una puerta de emergencia en pleno vuelo. La situación exigió una reacción inmediata para impedir que el comportamiento del hombre pusiera en peligro a quienes viajaban en la aeronave.
La intervención de Michel, sumada a la actuación de la tripulación y la colaboración de otros pasajeros, permitió controlar al hombre mientras el avión continuaba su recorrido hacia Alemania.
El episodio adquiría especial gravedad por las condiciones en las que se desarrollaba. A esa altura, la aeronave transportaba alrededor de 280 personas y sobrevolaba el Atlántico. Aunque los pilotos explicaron que la presión diferencial hace prácticamente imposible abrir por completo una puerta diseñada para permanecer cerrada durante el vuelo, una alteración del sistema de cierre o una pérdida de presurización podría representar riesgos importantes.
Por eso, más allá del desenlace, lo ocurrido puso de relieve la importancia de reaccionar oportunamente ante cualquier comportamiento que comprometa la seguridad de un vuelo comercial.
Un militar retirado que actuó ante el peligro
Michel no es ajeno a las situaciones que requieren disciplina, atención y capacidad de reacción. Durante la entrevista explicó que es un militar alemán en uso de buen retiro y que cuenta con experiencia en paracaidismo, circunstancias que, según indicó, contribuyeron a mantenerlo alerta y a responder ante lo que estaba ocurriendo.
Sin embargo, se resiste a que lo llamen héroe.
Para él, su actuación fue el cumplimiento de un deber frente a una situación que podía afectar a cientos de personas. Su relato no estuvo centrado en buscar reconocimiento personal, sino en destacar la necesidad de estar atentos al entorno, actuar con responsabilidad y colaborar cuando la seguridad de otros está en juego.
El pasajero señalado de intentar abrir la puerta habría manifestado intenciones suicidas. Una vez que el avión aterrizó en Fráncfort y fue estacionado en un área apartada, las autoridades policiales intervinieron y el hombre fue detenido, de acuerdo con lo relatado durante la entrevista. Posteriormente, habría sido remitido a una clínica psiquiátrica.
El caso vuelve a plantear interrogantes sobre la atención de las crisis de salud mental y los procedimientos que deben activarse cuando una persona presenta comportamientos que pueden poner en riesgo su vida y la de quienes la rodean. Se trata de un asunto que requiere atención profesional, protocolos adecuados y respuestas oportunas, sin estigmatizar a quienes atraviesan problemas de salud mental.
Alemania lo vio intervenir; La Guajira conoce al hombre
Detrás del episodio que hoy despierta interés periodístico existe otra historia, menos conocida para quienes siguen las noticias desde Europa, pero cercana para muchos habitantes de La Guajira.
Aunque nació en Alemania, Michel ha vivido durante más de 20 años en Riohacha. Allí se casó con una mujer indígena wayuu, formó una familia y es padre de varios hijos pertenecientes a esta comunidad. También ha desarrollado actividades empresariales y ha construido vínculos con distintos sectores de la sociedad guajira.
Su relación con el departamento no es circunstancial. Es una historia de permanencia, familia, trabajo e integración que lo ha llevado a sentirse parte de esta tierra del Caribe colombiano.
Ese vínculo quedó especialmente de manifiesto durante la conversación con el Noticiero Cardenal. Al hablar de sus raíces y de la comunidad que lo ha acogido, expresó su orgullo por La Guajira y su agradecimiento por las muestras de afecto recibidas después de conocerse lo sucedido en el avión.
Hace aproximadamente dos años, según los antecedentes suministrados para esta publicación, la Asamblea Departamental le otorgó una condecoración, un reconocimiento que forma parte de su trayectoria en la región.
Ahora, mientras su nombre circula en medios de comunicación nacionales e internacionales, Michel continúa recibiendo llamadas para hablar de lo sucedido, de la seguridad aérea y de la importancia de prestar atención a las personas que pueden atravesar situaciones críticas.
Un viaje familiar que terminó en noticia internacional
Michel no emprendió el viaje a Alemania con la intención de convertirse en protagonista de una noticia. Su desplazamiento obedecía a una razón profundamente familiar: visitar a su padre, quien había sido sometido a una intervención quirúrgica y se encontraba en recuperación.
El viaje que debía llevarlo a reencontrarse con los suyos terminó marcado por un episodio extraordinario que lo puso frente a una situación de riesgo y lo convirtió en testigo y participante de un acontecimiento que ahora deberá ser esclarecido también a través de los procedimientos oficiales.
En medio de la atención mediática, Michel agradeció a Dios por la protección de quienes viajaban en el avión. Consideró que su presencia en ese vuelo y en el lugar donde ocurrieron los hechos pudo tener un significado especial, una reflexión que compartió desde sus convicciones personales.
También insistió en la necesidad de fortalecer la solidaridad, mantener la atención sobre lo que sucede alrededor y asumir con responsabilidad las obligaciones de cada persona, tanto en el trabajo como en la vida cotidiana.
Su mensaje va más allá de lo ocurrido en una aeronave: en ocasiones, una reacción oportuna y la disposición de colaborar pueden marcar una diferencia decisiva.
El regreso pendiente a su otra tierra
Al despedirse durante la transmisión, Hugo Leones, en nombre del equipo periodístico y de la audiencia del Noticiero Cardenal, reconoció la importancia de la actuación de Michel, aunque este insistiera en que simplemente había cumplido con su deber.
La conversación terminó con una invitación para recibirlo nuevamente en La Guajira y compartir un asado de chivo, una despedida que evocó la cercanía y el afecto de la tierra que lo ha acogido durante buena parte de su vida.
Por ahora, Michel permanecerá en Alemania para acompañar a su padre durante su recuperación, mientras atiende las solicitudes de los medios que buscan conocer más detalles del episodio.
Entre Fráncfort y Riohacha queda así una historia que conecta dos países y dos hogares: la de un hombre nacido en Alemania, formado en la disciplina militar y unido por su familia y sus afectos a La Guajira, que reaccionó ante una situación de peligro y que, sin aceptar para sí el calificativo de héroe, dejó una reflexión sobre el deber, la solidaridad y el valor de cuidar la vida de los demás.
VIDEO HACIA LA CABINA DEL AVIÓN

