Edgar Alfonso, presidente de Cerrejón, habló con El Pulso Caribe y el Noticiero Cardenal sobre ‘Juntos Cambiamos Vidas’, el programa que articula a empresas contratistas para impulsar proyectos sociales en los municipios del área de influencia minera. También se refirió a los bloqueos, los atentados, la situación financiera de la compañía, las exportaciones de carbón y el futuro de Cerrejón en La Guajira.




La sede del Hotel Waya Guajira, en Albania, fue escenario de una jornada que busca trascender más allá de un encuentro empresarial.
Allí se cumplió el segundo ciclo de ‘Juntos Cambiamos Vidas’, una iniciativa promovida por Cerrejón que pretende sumar esfuerzos del sector privado para llevar inversión social a las comunidades ubicadas en su área de influencia.
La fórmula parte de una premisa: una empresa, por grande que sea, no puede responder por sí sola a todas las necesidades de un territorio. Por eso, Cerrejón está convocando a las compañías que mantienen relaciones comerciales, laborales y contractuales con la operación minera para que también hagan parte de esta apuesta.
En esta segunda etapa participan 59 empresas, cuyos aportes estarán dirigidos al fortalecimiento de dos instituciones educativas de Hatonuevo, con una población beneficiaria cercana a los 1.500 estudiantes.
La jornada, realizada el jueves 1 de octubre, contó con la presencia del presidente de Cerrejón, Edgar Alfonso, empresarios, alcaldes, periodistas y altos funcionarios de la compañía.
El programa tiene como antecedente la experiencia desarrollada en Albania durante la administración de la anterior presidenta de Cerrejón, Claudia Bejarano. Allí se intervino el colegio San Rafael, con una inversión superior a los 3.500 millones de pesos, y los resultados académicos posteriores se convirtieron en uno de los principales argumentos para darle continuidad a la iniciativa.
Según Alfonso, 33 estudiantes lograron resultados superiores a 300 puntos en las Pruebas Saber, uno de los mejores registros históricos de la institución.
En medio de esta nueva convocatoria, El Pulso Caribe y el Noticiero Cardenal 91.7 conversaron con el presidente de Cerrejón sobre los alcances del programa y los principales desafíos que enfrenta actualmente la compañía.
“Juntos Cambiamos Vidas es un programa de largo plazo”

Hugo Leones Carranza: Presidente Edgar Alfonso, ¿cómo le va?
Edgar Alfonso: Muy feliz de compartir con todos ustedes en esta segunda jornada de ‘Juntos Cambiamos Vidas’.
H.L.C.: ¿Cómo nace este programa y cuáles son los resultados que ha alcanzado hasta ahora?
Edgar Alfonso: ‘Juntos Cambiamos Vidas’ es un programa que inició hace dos años. Realmente comenzó durante la administración de Claudia Bejarano, nuestra anterior presidenta, y en ese momento se enfocó en el municipio de Albania.
Allí apoyamos al colegio San Rafael y logramos una excelente participación al convocar a nuestras empresas contratistas. Participaron 59 empresas y logramos invertir más de 3.500 millones de pesos en el mejoramiento de ese colegio.
Fue un programa muy exitoso porque se reflejó en el mejoramiento de los resultados académicos. Sobre todo, las Pruebas Saber de los niños lo están confirmando.
Tuvimos 33 niños por encima de los 300 puntos, que es casi el mejor resultado que ha logrado históricamente el colegio.
Entonces, lo que haremos ahora, dos años después, es continuar con este programa, pero enfocándonos en el municipio de Hatonuevo.
El objetivo es contribuir al mejoramiento de dos colegios y beneficiar alrededor de 1.500 niños. Para eso hicimos este evento, para convocar nuevamente a nuestras empresas contratistas.
“Hay muchos retos en La Guajira, pero también muchas oportunidades”

H.L.C.: Como trabajador de Cerrejón, usted tenía una percepción de La Guajira. Ahora, como presidente de la compañía, ¿cómo la ve? ¿Cómo la analiza, especialmente en estos tiempos de crisis y de constantes bloqueos?
Edgar Alfonso: Desde que asumí la presidencia, lo primero que hice fue precisamente salir al territorio, entender las necesidades, hablar con las comunidades y escuchar. Hay que escuchar mucho.
Y es cierto: hay muchos retos en La Guajira. Tenemos retos con el tema de los bloqueos y con los atentados.
Nada más este año llevamos ya 125 bloqueos y seis atentados terroristas, que nos generan una afectación importante.
Pero también hay muchas oportunidades, y eso es precisamente lo que uno ve cuando sale y habla con la gente.
Hay un gran talento en la gente, en nuestros empleados y en los contratistas que día a día trabajan en Cerrejón.
Hay muchas expectativas y muchos sueños en las comunidades, y eso genera una base que nos da optimismo precisamente para poder construir y hacer cosas pensando en el futuro de todos, en el futuro del territorio de La Guajira como territorio minero.
Bloqueos, atentados y una operación bajo presión

H.L.C.: Hemos visto contratistas comprometidos no solamente con Cerrejón, sino también con la región. Incluso, algunos están pensando en traer un colegio de Barranquilla a La Guajira.
Pero hay una preocupación: con los bloqueos y las crisis sociales que se presentan en el departamento, ¿esto genera un impacto financiero que pueda terminar desestimulando a la empresa?
Edgar Alfonso: Obviamente hay retos, y hay retos importantes.
No vamos a negar que los últimos cuatro años fueron muy duros para Cerrejón. La situación se acrecentó durante el último año y medio con el tema de los atentados terroristas y los bloqueos que sistemáticamente venimos sufriendo.
Una operación como esta necesita estabilidad operacional y, obviamente, estas situaciones nos afectan en ese sentido.
Más que hablar solamente de lo financiero, porque obviamente hay factores internos y externos, la compañía no está en su mejor condición.
Lo hemos dicho en varios escenarios: el negocio en este momento no está produciendo utilidades.
Pero en minería hay que ser resilientes. Este es un negocio de largo plazo y así lo vemos.
Esperamos que los tiempos mejoren. Estamos viendo también un mejoramiento en los mensajes del Gobierno en apoyo a la minería y al sector, y somos optimistas de que eso va a generar las condiciones para que el negocio pueda continuar y, ojalá, crecer hacia el futuro.
El mercado internacional y el futuro del carbón
H.L.C.: El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, parece mirar a la minería como una de las grandes oportunidades financieras para generar recursos destinados a obras en Colombia, especialmente en La Guajira.
Además, se abrió nuevamente la posibilidad de exportar carbón a Israel. ¿Esto cambia el panorama para Cerrejón? ¿La compañía está dialogando con el nuevo Gobierno sobre su futuro?
Edgar Alfonso: Bueno, son varios temas.
Con el tema de Israel, yo creo que fue un mensaje muy positivo hacia la industria en general, no solamente para Cerrejón, sino para todos los productores de carbón en Colombia.
Finalmente, como industria, lo que requerimos son condiciones, reglas de juego claras, estabilidad jurídica y que se nos permita tener apertura y competir en diferentes mercados.
Entonces, eso lo vemos como algo positivo. Es una muy buena noticia para el sector.
Estamos precisamente tratando de volver a tener esos lazos comerciales con los clientes que teníamos históricamente en ese mercado.
En cuanto al futuro de Cerrejón y qué va a pasar, es una combinación de diferentes factores.
Es importante notar que geológicamente hay carbón. Ahí están los recursos y existen recursos para largo plazo.
Pero para que exista un Cerrejón a largo plazo tienen que darse diferentes factores.
No solamente está el carbón; está el mercado. Lo cierto es que el carbón se va a seguir requiriendo en el mercado internacional. La matriz energética va a seguir requiriendo carbón durante muchas épocas, y esa es una oportunidad que debemos aprovechar.
Pero también se tienen que dar las condiciones internas: el tema de los bloqueos, los atentados, nuevamente la estabilidad jurídica y que se den las condiciones para que, entre todos, pensemos si puede haber un futuro para Cerrejón.
“Una sola empresa no puede atender todas las necesidades”
H.L.C.: En materia social, además de este programa, ¿qué otras cosas puede aportarle Cerrejón a la región?
Edgar Alfonso: Para nadie es un secreto que hay muchas necesidades en La Guajira, pero también muchas oportunidades.
¿Qué venimos haciendo nosotros? Parte de eso es precisamente impulsar programas como ‘Juntos Cambiamos Vidas’.
Somos conscientes de que una sola empresa, una sola organización, no va a lograr atender todas las necesidades que existen.
Lo que estamos haciendo precisamente es convocar, convocar a que otros se unan.
Parte de lo que estamos haciendo acá es convocar a nuestras empresas contratistas y trabajar también con los municipios.
Estamos trabajando en conjunto con la Alcaldía de Hatonuevo.
Precisamente lo que buscamos es ver cómo esas alianzas público-privadas pueden potencializar aún más lo que se puede hacer por la región.
Es decir, no es solamente el capital y el aporte de la empresa privada, sino trabajar en conjunto con el Gobierno para sacar adelante los temas y enfrentar los retos que son tan importantes.
¿Podrían las antiguas áreas mineras convertirse en espacios para disponer residuos?
H.L.C.: En La Guajira se producen alrededor de 600 toneladas diarias de residuos sólidos. ¿Es posible utilizar algunas de las fosas mineras como celdas para depositar residuos de los 15 municipios del departamento?
Edgar Alfonso: Creo que es algo que, que yo sepa, no se ha explorado.
A ver, te digo: el tema de la minería y de cómo se va haciendo el cierre progresivo es algo que depende mucho del avance minero.
Obviamente, van quedando áreas y lo que se tiene previsto para el cierre es la rehabilitación de esas zonas, todo el tema de recuperación de la vegetación.
Una apuesta que busca multiplicar el impacto
‘Juntos Cambiamos Vidas’ plantea, en ese sentido, una discusión que va más allá de la responsabilidad social de una compañía.
El programa busca que las empresas que tienen relación con la operación minera se conviertan también en actores de transformación en el territorio.
Para Cerrejón, el desafío no solamente está en mantener una operación sostenible desde el punto de vista productivo, sino en fortalecer su relación con las comunidades y contribuir a resolver algunos de los problemas que históricamente han afectado a La Guajira.
El segundo ciclo del programa tendrá como escenario a Hatonuevo y como principales beneficiarios a sus estudiantes.
La apuesta, sin embargo, es más amplia: que la suma de esfuerzos entre empresa privada, contratistas, administraciones locales y comunidades permita que cada peso invertido tenga un mayor impacto social.
Ese parece ser, finalmente, el espíritu de ‘Juntos Cambiamos Vidas’: que la transformación de La Guajira no dependa de un solo actor, sino de la capacidad de todos para trabajar juntos.

