Miguel Pitre no imaginó que su parada habitual en Puente Bomba tendría un sabor distinto. No era el arroz de camarón, ni el pan recién hecho. Era el presentimiento. Lo que parecía una parada rutinaria en carretera terminó convertido en una escena de tensión, miedo y supervivencia. Miguel Pitre, reconocidoContinuar leyendo…