UN GUERRERO DE LA PAZ: La Guajira también despide a Antonio Navarro Wolff: el recuerdo de sus amigos y compañeros de una época

Spread the love
Joaquin Gómez, en el campamento de Conejo, La Guajira.
Antonio Navarro, padre de la constitución 1991.
Luis Gómexz Pimienta.

La muerte de Antonio Navarro Wolff, ocurrida este domingo 1 de noviembre en Bogotá, no solo genera reacciones en los principales escenarios políticos del país. En La Guajira también quedan recuerdos, amistades y vínculos de una época que marcaría para siempre la historia política de Colombia.

Navarro Wolff falleció a los 78 años, según confirmó su familia, que informó que el dirigente murió a las 2:42 de la tarde y pidió respeto por la intimidad del duelo. Con su partida desaparece una de las figuras más representativas del tránsito del Movimiento 19 de Abril, M-19, de la lucha armada a la participación democrática e institucional.

Pero su historia también tuvo capítulos y relaciones personales que llegaron hasta distintos rincones del país, incluida La Guajira. En el departamento, Navarro Wolff conservó amistad con el reconocido médico pediatra Luis Gómez Pimienta y con Joaquín Gómez, nombres vinculados a una generación que vivió de cerca las discusiones políticas y los acontecimientos que rodearon la militancia del M-19 y posteriormente con las Farc.

Para quienes conocieron aquellas relaciones, la noticia de su fallecimiento trae inevitablemente el recuerdo de una época convulsionada de Colombia, pero también de los caminos que posteriormente llevaron a Navarro Wolff a convertirse en uno de los protagonistas de la reconciliación política nacional.

Antonio Navarro Wolff fue una de las principales figuras del M-19 y participó en el proceso que condujo a la desmovilización de esa organización en 1990. Tras el asesinato de Carlos Pizarro Leongómez, asumió un papel protagónico en la transformación política del movimiento y en su ingreso a la vida democrática.

Su nombre quedó especialmente ligado a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, de la que fue uno de sus copresidentes junto a Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa. Aquella Asamblea redactó la Constitución Política que continúa vigente y se convirtió en uno de los grandes símbolos de la transformación política que vivió el país después de los acuerdos de paz con el M-19.

Antes y después de ese momento histórico, Navarro desarrolló una extensa trayectoria pública. Fue ministro de Salud, alcalde de Pasto, gobernador de Nariño, representante a la Cámara y senador de la República, consolidándose como una de las figuras más influyentes de la izquierda democrática y del progresismo colombiano.

En La Guajira, su fallecimiento revive además las memorias de sus amistades y de quienes compartieron con él espacios políticos durante años decisivos. El pediatra Luis Gómez Pimienta y Joaquín Gómez hacen parte de ese círculo de relaciones que permite entender que la trayectoria de Navarro Wolff también tuvo conexiones humanas y políticas con esta región del Caribe colombiano.

La muerte de Antonio Navarro Wolff cierra así un capítulo fundamental de la historia contemporánea del país. Para Colombia queda el recuerdo del excombatiente que participó en la construcción de un camino hacia la política legal; para La Guajira, además, permanece la memoria de las amistades que cultivó en esta tierra y de una generación que vivió de cerca uno de los períodos más intensos y decisivos de la vida nacional.

Su familia anunció que informará posteriormente los detalles para el último recorrido y la despedida del dirigente, a quien definió en su comunicado como “el Hombre de la Paz”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *