UN COLOR ESPECIAL: Fonseca brilló en la Pasarela Rosa de Urumita: mujeres con historias de lucha desfilaron con seguridad y esperanza

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Mujeres adultas, algunas de ellas enfrentando problemas de salud y diferentes situaciones personales, dejaron atrás los temores y se convirtieron en protagonistas de una jornada cargada de emoción, inclusión, resiliencia y empoderamiento femenino.

La Pasarela Rosa, realizada en el municipio de Urumita por iniciativa de Gestión Social, se convirtió en mucho más que un escenario de moda. Sobre la pasarela caminaron mujeres con historias de vida que demostraron que la seguridad, la autoestima y las ganas de salir adelante no tienen edad.

Entre aplausos, sonrisas y miradas de admiración, varias señoras adultas llegaron al escenario con una seguridad que sorprendió a los asistentes. Algunas de ellas han enfrentado dificultades relacionadas con su salud y otras circunstancias personales, pero durante la jornada asumieron el protagonismo con elegancia y determinación, convirtiendo cada paso en un mensaje de fortaleza.

Entre las invitadas especiales estuvo Ana María Cujia Ramírez, sobreviviente del cáncer de mama y Enlace de Discapacidad, Mujer y Género del municipio de Fonseca, cuya presencia tuvo un profundo significado durante la actividad.

Su historia de vida y superación se convirtió en un mensaje de esperanza para las participantes y para el público presente, especialmente para aquellas mujeres que han debido enfrentar enfermedades o momentos difíciles en sus vidas.

La participación de Fonseca también estuvo marcada por el talento y la creatividad de Enrique “Kike” Vargas, diseñador de modas, formador del SENA y Enlace LGBTIQ+ del municipio, quien lideró la confección y dirección de la pasarela junto a mujeres vinculadas a procesos formativos.

El resultado fue una presentación en la que la moda se convirtió en una herramienta de expresión y transformación social. Las participantes no solo lucieron las creaciones preparadas para la ocasión, sino que demostraron que recibir oportunidades, formación y espacios de participación puede fortalecer la confianza y abrir nuevos caminos.

Para muchas de las mujeres que caminaron por la Pasarela Rosa, subir al escenario representó una experiencia que seguramente quedará en su memoria. Algunas llegaron con nerviosismo, pero terminaron recibiendo el reconocimiento y los aplausos de un público que valoró la valentía de quienes decidieron convertirse en protagonistas.

La jornada dejó así dos grandes mensajes: el talento puede encontrarse en cualquier lugar y la resiliencia puede florecer incluso después de los momentos más difíciles.

Fonseca dejó en alto el nombre del municipio en Urumita, llevando una representación cargada de humanidad, creatividad e inclusión.

Más allá de los vestidos y las luces, la verdadera belleza de la Pasarela Rosa estuvo en las historias de aquellas mujeres que, con cada paso, demostraron que nunca es tarde para sentirse seguras, visibles y capaces de conquistar un escenario.

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