La posesión de Abelardo De la Espriella reunió a una importante representación política de la región. La seguridad, la infraestructura, la descentralización y las inversiones nacionales están entre las prioridades que los mandatarios esperan llevar a la nueva administración.




El Caribe colombiano no quiso quedarse por fuera de la nueva fotografía del poder nacional. Alcaldes y gobernadores de la región llegaron este viernes a Cali para acompañar la posesión de Abelardo De la Espriella como nuevo presidente de Colombia, pero también para comenzar a marcar territorio frente a un Gobierno que ha prometido darle mayor protagonismo a las regiones.
La presencia caribeña estuvo encabezada por mandatarios como el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano; el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara; la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra; y el gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Deluque.
A ellos se sumaron alcaldes de ciudades estratégicas de la región, entre ellos Carlos Pinedo Cuello, de Santa Marta; Dumek Turbay, de Cartagena; Hugo García, de Montería, y Yahir Acuña, de Sincelejo. La lista de invitados nacionales difundida antes de la ceremonia también incluyó mandatarios de otras regiones del país.
Más allá del protocolo
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, calificó como un hecho histórico para el Caribe la llegada de De la Espriella a la Presidencia y destacó la decisión de establecer una sede alterna del Gobierno Nacional en Barranquilla. Para el mandatario departamental, se abre una nueva etapa en la relación entre la región Caribe y el poder central.
Desde Córdoba, el gobernador Erasmo Zuleta también expresó su disposición de trabajar de manera articulada con el nuevo presidente. Su mensaje resume buena parte de la expectativa regional: convertir el cambio de Gobierno en una oportunidad para destrabar proyectos y conseguir mayores inversiones nacionales.
En el Magdalena, la gobernadora Margarita Guerra asistió a la ceremonia y reafirmó su disposición de trabajar con la nueva administración por las necesidades del departamento.
El alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo Cuello, igualmente estuvo presente en Cali. Su participación se suma a la de otros mandatarios distritales y municipales que buscan establecer desde el comienzo canales directos con la administración entrante.
La Guajira, con agenda propia
Para La Guajira, la presencia del gobernador Jairo Aguilar adquiere una importancia particular.
Aguilar llegó a Cali con una agenda que va más allá de la ceremonia de posesión. Entre sus prioridades frente al Gobierno entrante están la infraestructura y la conectividad del departamento, asuntos considerados estratégicos para reducir las brechas históricas que afectan a la península.
La expectativa guajira también tiene un ingrediente adicional: el propio De la Espriella ha anunciado que durante los primeros días de su Gobierno tendrá presencia en La Guajira y que trabajará de la mano con el gobernador y los alcaldes del departamento.
Eso coloca a la región frente a una oportunidad política que no puede desperdiciarse.
Agua potable, energía, vías, salud, educación, seguridad, conectividad y generación de empleo son algunos de los asuntos que esperan respuestas concretas de la nueva administración nacional.
De la fotografía a los resultados
La presencia de los mandatarios caribeños en Cali deja una señal clara: las regiones quieren participar en las decisiones del nuevo Gobierno y no limitarse a recibir anuncios desde Bogotá.
La gran pregunta será si esa cercanía política logra convertirse en obras, recursos y decisiones.
Para alcaldes y gobernadores, el verdadero desafío comienza después de la posesión. El nuevo Gobierno ha hablado de descentralización y de construir un “país de regiones”; ahora deberá demostrarlo en el territorio.
Y para el Caribe, especialmente para La Guajira, el momento exige algo más que presencia en los actos oficiales: convertir el respaldo institucional en una agenda regional con resultados verificables.
La fotografía de los mandatarios caribeños en Cali puede ser el comienzo de una nueva relación con la Casa de Nariño.
Ahora falta comprobar si esa fotografía termina convirtiéndose en presupuesto, obras y soluciones para una región que durante décadas ha reclamado mayor atención del poder central.

