
La polémica en torno a la compra de dos lanchas médicas destinadas a la atención de emergencias en la Alta Guajira continúa generando reacciones institucionales y debate público, luego de la circulación de imágenes y versiones que pusieron en duda la pertinencia y utilidad del proyecto. Autoridades del sector salud y directivos hospitalarios salieron a explicar el alcance real de la iniciativa y a rechazar lo que califican como desinformación.
Las embarcaciones, adquiridas para operar como ambulancias marítimas, están diseñadas para prestar servicio permanente en el mar, especialmente en zonas costeras de difícil acceso como los corregimientos de Puerto Estrella y Bahía Honda. Desde allí, los pacientes en condiciones críticas serían trasladados inicialmente a Puerto Bolívar y posteriormente a centros hospitalarios de mayor complejidad en Maicao.
Una de las principales confusiones se originó tras la difusión de fotografías de las lanchas ubicadas en tierra firme, lo que desató cuestionamientos en redes sociales y sectores de opinión. Frente a esto, voceros institucionales aclararon que las embarcaciones se encuentran temporalmente en parqueaderos mientras se surten los trámites aduaneros y los registros exigidos ante la Fuerza Naval del Caribe, pasos obligatorios antes de iniciar operaciones.
En entrevista con este medio, Larry Laza, gerente interventor de los hospitales de Maicao y Nazareth, explicó que la compra responde a una necesidad estructural del territorio y no a una improvisación administrativa. “La Alta Guajira no puede seguir dependiendo exclusivamente de vías terrestres que, en muchos casos, son intransitables. Estas lanchas fueron pensadas para salvar tiempo y, en consecuencia, salvar vidas”, señaló.
Laza enfatizó que las embarcaciones no fueron adquiridas para permanecer en tierra ni para cumplir un papel simbólico. Según explicó, una vez concluidos los procesos legales y técnicos, las lanchas operarán de manera continua sobre el mar, con rutas definidas y articulación directa con la red hospitalaria del departamento. También indicó que el proyecto contempla personal capacitado y protocolos específicos para la atención de emergencias.
Desde el sector salud departamental se respaldó la iniciativa, aunque se reconoció que ha habido fallas en la comunicación pública del proyecto. Funcionarios admitieron que la falta de información clara facilitó interpretaciones erróneas y montajes que terminaron distorsionando el objetivo de la inversión.
Mientras tanto, sectores ciudadanos y líderes sociales insisten en que el debate debe ir más allá de la polémica visual y centrarse en la sostenibilidad del servicio, el control de los recursos y la garantía de que las lanchas cumplan efectivamente su misión.
La discusión sigue abierta. En un territorio donde cada minuto cuenta, la efectividad de estas lanchas será el verdadero termómetro para evaluar si la iniciativa logra responder a una deuda histórica con la Alta Guajira o si se suma a la lista de proyectos cuestionados en la región.
