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¡Lo que faltaba! Una comunidad wayuu, tiene bloqueada la entrada a Puerto Bolívar, provocando un caos en el transporte y exportación del carbón guajiro que sale a los puertos internacionales. Lo insólito de la medida, es que los nativos exigen a Cerrejón, que sus chivos tienen pleno derecho a ingresar a pastar a los patios de la empresa minera, violando todas las normas de seguridad industrial.

En las dos primeras semanas del 2026, Cerrejón ha enfrentado 12 bloqueos en la línea
férrea y en los accesos a nuestra operación en Puerto Bolívar que han interrumpido el
transporte de carbón, el ingreso de insumos esenciales y la continuidad de nuestra
Operación, revela un comunicado de prensa emanado por la empresa Cerrejón.

“Estas acciones han impedido el funcionamiento regular de una infraestructura
clave para La Guajira y para el país, advierte el documento.

De acuerdo a las estadísticas, “solo en los primeros 20 días de enero se han presentado 12 interrupciones, lo que ha limitado la operación de la línea férrea a apenas ocho días y de manera intermitente”.

Para la empresa minera, “La mayoría de estos bloqueos corresponde a solicitudes realizadas a través de este tipo de vías de hecho, desconociendo los canales institucionales dispuestos por la empresa, una práctica que rechazamos de manera categórica.

“Que entren los chivos”

Desde el 16 de enero permanece un bloqueo en el kilómetro 143, en inmediaciones de Puerto Bolívar, por parte de algunas personas de comunidades vecinas, quienes exigen que se les permita el ingreso de chivos a las instalaciones, en contravía de la seguridad operacional de este espacio crítico” denuncian directivos de Cerrejón
Estos hechos ocurren en un contexto de mayor complejidad en materia de orden público,
que incluye el atentado contra la línea férrea registrado el pasado 13 de enero. La
reiteración de bloqueos y actos de violencia no solo afecta a Cerrejón, sino también a miles
de trabajadores, contratistas, proveedores, comunidades vecinas y al desarrollo
económico de La Guajira.
Reiteramos nuestra disposición permanente al diálogo y a la construcción de soluciones a
través de los canales institucionales. Sin embargo, insistimos en que las vías de hecho no
son el camino. La seguridad, el respeto por la ley y la estabilidad operativa deben
prevalecer para garantizar empleo, desarrollo regional y confianza en el departamento y en
Colombia.

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