
La candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, fue víctima de amenazas de muerte en las últimas horas, en un hecho que ha encendido las alarmas en medio del clima electoral que vive el país.
Según denuncias públicas, la intimidación se difundió a través de redes sociales, donde circuló una imagen de una corona fúnebre con el nombre de la aspirante y el mensaje “Descanse en paz”, lo que fue interpretado como una amenaza directa contra su vida.
A estos hechos se suman ataques vandálicos contra sedes de campaña en distintas regiones del país, donde aparecieron grafitis ofensivos y mensajes políticos en contra de la dirigente uribista.
Frente a esta situación, la Defensoría del Pueblo rechazó de manera contundente las amenazas y advirtió sobre la gravedad de estos hechos para la democracia. El organismo confirmó que, además de la intimidación, también se registraron actos de vandalismo contra espacios de campaña, lo que pone en riesgo la integridad de la candidata y el normal desarrollo del debate electoral.
El Gobierno Nacional, a través del ministro del Interior, anunció el fortalecimiento de las medidas de seguridad para Valencia, asegurando que se brindarán todas las garantías necesarias para proteger su vida y su actividad política.
Las reacciones no se hicieron esperar. El expresidente Álvaro Uribe Vélez denunció públicamente las amenazas y pidió protección urgente para la candidata. Asimismo, distintos sectores políticos, incluidos sus contendores, rechazaron los hechos y coincidieron en la necesidad de preservar el respeto en la contienda electoral.
Incluso el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, manifestó su rechazo a cualquier forma de violencia política, haciendo un llamado a mantener el debate dentro de los canales democráticos.
Por su parte, Valencia se pronunció en sus redes sociales agradeciendo el respaldo recibido y asegurando que no detendrá su campaña pese a las intimidaciones, enviando un mensaje de firmeza a sus seguidores.
Este episodio ocurre en un contexto de alta polarización política de cara a las elecciones presidenciales de 2026, donde el ambiente electoral se ha tornado cada vez más tenso. Autoridades y analistas coinciden en que este tipo de hechos representan una amenaza no solo contra los candidatos, sino contra la democracia misma.
