EN VILO LA DEMOCRACIA: Registraduría sigue tomada por manifestantes, anuncian bloqueos a vías y sedes electorales, peligran elecciones

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A menos de 24 horas de que se abran las urnas para las elecciones atípicas de alcalde en Fonseca, el municipio vive uno de los momentos políticos más tensos de su historia reciente. Lo que debía ser una jornada para restablecer el orden institucional, tras meses de controversias jurídicas y vacíos administrativos, hoy se desarrolla bajo una atmósfera cargada de incertidumbre, protestas y amenazas de alteración del orden público.

La ocupación de la sede de la Registraduría por manifestantes inconformes, sumada a anuncios de posibles bloqueos en carreteras y centros de votación, encendió todas las alarmas en un territorio donde la institucionalidad parece caminar sobre una delgada línea entre la legalidad y la presión política. Las autoridades locales, departamentales y nacionales están obligadas a responder con contundencia y dentro del marco constitucional para garantizar que los más de 32 mil ciudadanos habilitados puedan ejercer libremente su derecho al voto este domingo 3 de mayo, como está previsto en el calendario electoral oficial de la Registraduría Nacional.

Fonseca no puede darse el lujo de otro episodio de incertidumbre.

Las elecciones atípicas fueron convocadas precisamente para restaurar la legitimidad democrática en el municipio. Impedirlas, por la vía de la intimidación o la fuerza, representaría un retroceso institucional de profundas consecuencias políticas y sociales. Más allá de simpatías o diferencias frente a candidaturas específicas, aquí está en juego algo superior: el respeto por las reglas del Estado de Derecho.

El debate jurídico alrededor de candidaturas, decisiones del Consejo Nacional Electoral, tutelas y pronunciamientos judiciales ya ha generado suficiente tensión. La revocatoria de una inscripción, posteriores decisiones judiciales y nuevas actuaciones de tribunales han mantenido al municipio en vilo durante semanas. Pero una vez trazada la ruta institucional, corresponde al Estado garantizar que sea el ciudadano, y no la presión de las calles, quien defina el rumbo político de Fonseca.

Lo que ocurra mañana será observado con atención no solo en La Guajira, sino en todo el país.

Si la institucionalidad logra imponerse y la jornada transcurre con normalidad, Fonseca enviará un mensaje de madurez democrática. Si, por el contrario, prevalecen las vías de hecho, quedará una preocupante señal sobre la capacidad estatal para proteger los procesos electorales en los territorios.

Fonseca está ante una cita con su historia.

Este domingo no solo se elegirá alcalde. También se pondrá a prueba la fortaleza de la democracia local, la capacidad de reacción del Estado y la convicción ciudadana de resolver sus diferencias en las urnas y no en la confrontación.

Las elecciones, sencillamente, deben realizarse. Porque cuando votar se convierte en una incertidumbre, la democracia entera entra en zona de riesgo.

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