
Esa mañana amaneció gris sobre Riohacha. El cielo cargado anunciaba otra jornada de lluvias, esas que en los últimos días han golpeado con fuerza a los barrios más vulnerables de la capital de La Guajira. Pero esta vez, entre los charcos y el barro que se acumula en las calles destapadas del barrio La Esperanza y en los caminos de la comunidad indígena Los Cerritos, también llegó algo distinto: solidaridad.
Un grupo de voluntarios, cargando cajas y bolsas, caminaba entre las viviendas humildes. Eran integrantes del voluntariado de Air-e Intervenida, quienes lideraron una jornada de ayuda humanitaria que benefició a cien familias afectadas por la temporada de lluvias.

Las ayudas consistieron en mercados con alimentos básicos y kits de aseo que fueron entregados directamente en manos de los habitantes. Para muchas familias, el apoyo llegó en un momento crucial, cuando las lluvias han complicado la vida cotidiana: techos que gotean, patios inundados y caminos convertidos en pequeños ríos de lodo.
En el barrio La Esperanza, madres de familia recibían las bolsas con una mezcla de alivio y gratitud. Algunas comentaban que, en días recientes, las precipitaciones habían dificultado incluso salir a trabajar o llevar a los niños a la escuela. En la comunidad indígena Los Cerritos, la escena era similar: niños observando con curiosidad mientras los mayores organizaban los alimentos dentro de sus hogares.
La actividad se realizó en el marco de la campaña Caribe Solidario, una iniciativa que busca sumar esfuerzos para apoyar a las comunidades de La Guajira que han sufrido el impacto del frente frío y las intensas precipitaciones que se han registrado en las últimas semanas.
La jornada también contó con el acompañamiento de la Coordinación Distrital de la Unidad del Sistema de Gestión del Riesgo y el respaldo de la Alcaldía de Riohacha, entidades que ayudaron a coordinar la entrega de las ayudas y a identificar a las familias que más necesitaban el apoyo.
Más allá de los alimentos y los kits de aseo, lo que quedó al final del día fue una sensación compartida de acompañamiento. En territorios donde muchas veces las comunidades enfrentan solas las consecuencias del invierno, la llegada de estas ayudas representó un gesto concreto de respaldo.
Para el voluntariado de Air-e Intervenida, la jornada también se convirtió en un recordatorio de que la solidaridad puede abrirse paso incluso en medio de la lluvia. Y para las cien familias beneficiadas, cada bolsa entregada significó algo más que provisiones: fue una señal de que, en tiempos difíciles, todavía hay manos dispuestas a ayudar.
