
La captura de Pedro Enrique Ospino Cobo, alias “Balacho”, en zona rural del municipio de Barrancas vuelve a poner en el radar de las autoridades los remanentes de la estructura criminal que durante años controló rutas ilegales en el sur de La Guajira.
El detenido, señalado de pertenecer al entramado de Marcos de Jesús Figueroa, fue capturado en el corregimiento de San Pedro durante un operativo de la fuerza pública que, según fuentes judiciales, venía siendo preparado desde hace varias semanas mediante labores de inteligencia.
Pero más allá de la detención de “Balacho”, la operación vuelve a destapar una pregunta que sigue rondando en los expedientes judiciales del Caribe colombiano: qué tan activa sigue la red que dejó “Marquitos”.
Su organización logró consolidar presencia en varios municipios del sur de La Guajira, aprovechando la cercanía con la frontera venezolana y la salida al mar Caribe, dos rutas históricamente utilizadas por organizaciones criminales para el tráfico de droga.
Tras la caída de su estructura, los organismos de seguridad advirtieron que varios de sus antiguos integrantes podrían haber intentado reorganizarse o integrarse a nuevas redes criminales.
Un operativo con más capturas
En el procedimiento realizado en San Pedro no solo fue capturado alias “Balacho”.
Las autoridades confirmaron que varias personas más fueron detenidas en el mismo operativo, mientras se verifican sus antecedentes y posibles vínculos con la red criminal investigada.
Los capturados fueron trasladados a instalaciones judiciales para avanzar en las audiencias preliminares de:
- legalización de captura
- imputación de cargos
- solicitud de medida de aseguramiento.
La investigación apenas comienza
Fuentes judiciales señalaron que la captura de “Balacho” podría aportar información clave sobre la forma en que se estarían reorganizando antiguos integrantes de la estructura de “Marquitos”.
Por esa razón, no se descarta que en los próximos días se produzcan nuevos operativos o capturas en diferentes municipios del sur de La Guajira.
Mientras avanzan las investigaciones, la detención vuelve a encender las alarmas sobre la persistencia de redes criminales que durante años operaron en el departamento, aprovechando su ubicación estratégica entre la frontera y las rutas marítimas del Caribe.
