
La noche del 8 de marzo, hubo un mar de risas y abrazos. El lunes y martes, el zureo, arrullo y gorgojeo, de Paloma, parece ahogado al oido de Juan Manuel Oviedo, quien tras los resultados de la consulta emergió como formula vicepresidencial. Parece que las risas se apagaron. Del gorgojeo, pasaron a las reflexiones profundas. Lo cierto, es que ahora, Paloma, está mirando seriamente otras alternativas.
Tras la consulta presidencial de la derecha en Colombia, la posibilidad de una fórmula entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo parecía, en principio, una salida natural para consolidar la coalición. Valencia ganó la candidatura; Oviedo, con más de un millón de votos, apareció como una figura capaz de atraer electores urbanos y sectores de centro.
Sin embargo, lo que parecía un acuerdo automático se ha convertido en una negociación compleja. El economista, exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), ha puesto sobre la mesa una serie de condiciones políticas que han generado incomodidad en el núcleo más duro del uribismo.
1. ¿Qué pide? Reconocer el marco institucional del Acuerdo de Paz
Una de las primeras “líneas rojas” planteadas por Oviedo es que la campaña presidencial reconozca el marco institucional del acuerdo firmado en 2016 con la antigua guerrilla de las FARC durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
Para el economista, el debate no debe centrarse en desmontar lo acordado, sino en mejorar su implementación. Esta posición choca con sectores del partido de Valencia, el Centro Democrático, que durante años criticaron el proceso de paz.
2. Mantener la Jurisdicción Especial para la Paz
Ligado al punto anterior, Oviedo ha insistido en que la campaña no debería plantear la eliminación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
La propuesta busca enviar una señal de estabilidad institucional y tranquilidad a la comunidad internacional, pero ha sido interpretada por algunos dirigentes del uribismo como una concesión excesiva frente al sistema de justicia transicional.
3. Ampliar la coalición hacia el centro político
Otro de los puntos clave es el perfil de la campaña. Oviedo considera que la coalición debe ampliar su discurso hacia votantes independientes y sectores moderados que no se identifican con los extremos ideológicos.
Su planteamiento apunta a construir una alianza más amplia que compita con el bloque de izquierda liderado por el senador Iván Cepeda Castro.
4. Reducir el protagonismo del expresidente Uribe
Quizás la condición más delicada ha sido la sugerencia de que la campaña tenga mayor autonomía frente a la figura del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Oviedo no ha pedido una ruptura política, pero sí ha planteado que la campaña debe proyectar liderazgo propio para atraer votantes jóvenes y urbanos que no se identifican plenamente con el uribismo tradicional.
Este punto ha generado especial incomodidad dentro del Centro Democrático, donde Uribe sigue siendo el principal referente político.
5. Evitar alianzas con sectores de derecha radical
Finalmente, Oviedo también ha sugerido prudencia frente a eventuales alianzas con dirigentes de derecha dura, entre ellos el abogado y dirigente político Abelardo de la Espriella.
El objetivo, según su visión, sería evitar que la campaña se radicalice y pierda capacidad de atraer electores moderados.
Una fórmula aún en suspenso
Mientras avanzan los diálogos, la campaña de Paloma Valencia ha dejado claro que la decisión final sobre la vicepresidencia aún no está tomada. La candidata ha señalado que analiza varios nombres, aunque mantiene conversaciones abiertas con Oviedo.
El dilema es estratégico: el economista podría aportar votos de opinión y ampliar la base electoral, pero sus condiciones obligarían a redefinir parte del discurso político de la derecha colombiana.
Por ahora, la fórmula sigue sin confirmarse. Y en los pasillos de la política nacional la pregunta es inevitable: ¿aceptará el uribismo los términos de Oviedo, o terminará buscando un compañero de fórmula más alineado con su tradición política?
