
La designación de la senadora indígena Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial del candidato presidencial Iván Cepeda abrió un fuerte debate jurídico y político en Colombia, luego de que algunos analistas señalaran que la dirigente podría enfrentar una eventual inhabilidad electoral por temas relacionados con militancia política.
La polémica surgió pocos días después de que Cepeda anunciara oficialmente que la lideresa indígena lo acompañará en la carrera por la Casa de Nariño representando a la coalición de izquierda Pacto Histórico. El anuncio fue interpretado como una apuesta por fortalecer el respaldo de los movimientos sociales e indígenas en el país.
El origen de la controversia
El cuestionamiento jurídico gira alrededor de la trayectoria política de Quilcué. La senadora llegó al Congreso en 2022 por la circunscripción especial indígena, con el aval del Movimiento Alternativo Indígena y Social.
Según expertos en derecho electoral, la controversia podría surgir si se demuestra que la dirigente mantiene vínculos con ese partido mientras aspira a la Vicepresidencia respaldada por otra coalición política. En Colombia, la legislación prohíbe la llamada doble militancia, es decir, que un dirigente apoye o represente simultáneamente proyectos políticos distintos sin cumplir los requisitos legales de renuncia o cambio de colectividad.
De confirmarse alguna irregularidad, el caso podría terminar en demandas ante organismos como el Consejo Nacional Electoral o el Consejo de Estado, entidades encargadas de revisar las inhabilidades y la legalidad de las candidaturas.
La defensa desde la campaña
Desde el entorno político de Cepeda se ha insistido en que no existe ninguna inhabilidad, argumentando que Quilcué hace parte del proyecto político progresista que respalda la candidatura presidencial.
Voceros del movimiento señalan que la dirigente indígena ha estado vinculada a sectores que hoy integran el Pacto Histórico, y que su elección en la circunscripción indígena tiene particularidades jurídicas diferentes a las de los partidos tradicionales.
Una figura simbólica en la política colombiana
Más allá del debate legal, la figura de Aída Quilcué tiene un fuerte peso simbólico en la política nacional. Nacida en el departamento del Cauca y perteneciente al pueblo indígena nasa, la dirigente ha dedicado más de dos décadas a la defensa de los derechos de las comunidades indígenas y del territorio.
Su liderazgo surgió en organizaciones como el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y posteriormente en escenarios nacionales del movimiento indígena. En 2022 se convirtió en una de las mujeres indígenas que alcanzó una curul en el Senado de la República.
El impacto político
La decisión de Cepeda de elegir a Quilcué como compañera de fórmula también refleja una estrategia política: reforzar el vínculo del progresismo con los movimientos sociales y las comunidades étnicas del país, un sector que ha tenido un papel relevante en movilizaciones sociales y procesos políticos en Colombia.
Sin embargo, la discusión sobre su eventual inhabilidad podría convertirse en uno de los primeros litigios electorales de la campaña presidencial de 2026, en una contienda donde las coaliciones comienzan a definir alianzas, consultas y fórmulas vicepresidenciales.
Por ahora, el debate continúa en el terreno jurídico y político, mientras la campaña de Cepeda busca consolidar apoyos y despejar cualquier duda sobre la legalidad de su fórmula presidencial.
