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La profesora Giorgina Deluquez y la edil Omaira Barliza en Paraguachón, sienten temor por algunos mensajes de textos recibidos en su celular donde les señalan que no deben involucrarse en los problemas de la comunidad de Mamajasay, área rural de Maicao, donde la docente a través del Centro Educativo Indígena rural -CEIR- No. 6 a 300 niños de la etnia wayúu,muchos de o hijos de retornados dele vecino país,.

De acuerdo al relato de la docente, en la zona de Paraguachón existe una toma del poder del territorio wayuú por parte de un reducido grupo de personas que al parecer son de ascendencia colombiana, pero vivieron un largo período de tiempo en el vecino país de Venezuela, quienes se encontraban en conflicto con la autoridad tradicional de Maimajasay, por lo cual, de manera arbitraria la cambiaron dándole esta responsabilidad a un señor de nombre Giovanni, quien tomó posesión pese a un fallo de tutela que ordenaba que el señor Francisco Jusayú continuara en el cargo mientras que se solucinara el tema con la intervención del Ministerio del Interior. pero además tienen cercado la cede del CEIR No. 6 en dicha comunidad, asegurando que ese es su territorio.

A este CEIR acuden a clases niños de las rancherías: Guadalajara, Santa Lucía, EL Tobo, La Frontera, La Lucha, Balangué, y otras, y dada la situación, donde los padres de familia decidieron no enviar a los niños a clases, Giorgina Deluquez, como rectora de la institución, decidió que con su equipo de maestras, irían hasta sus lugares de reasidencia para que los estudiantes no se atrasen en sus actividades y no se pierda la cobertura.

Once padres de familia que representan a 26 estudiantes y que se encuentran inconformes por las clases en las rancherías, ya que sus hijos no se encuentran recibiendo las clases, denunciaron a Deluquez ante la personería municipal de Maicao, señalándol de haber «desvaratado» la escuela llevándose los estudiantes.

Ante la denuncia, la rectora del CEIR, dio las explicaciones del caso ante la personería en medio de una reunión con los padres de familia, consiguiendo el aval de este despacho para que siguiera atendiendo a los niños en sus rancherías transitoriamente.

La profesora Deluquez también fue citada a una reunión por parte de los once padres denunciantes, pero cuando ella llega al sitio del encuentro, fue recibida con insultos y expresiones irrespetuosas manifestándole que ellos no quieren que ella quien dirigiera la institución, y en ningún momento le permitieron su interevención. Todo esto sucedió en presencia Óscar González Márquez funcionario de la secretaría de Asuntos Indígenas de Maicao y un delegado de la Personería Municipal, relata Giorgina Deluquez. A esto se suma los intereses que claramente tienen estas personas en la contratación del PAE,

En conversación con Omaira Barliza, esta le informó o a Georgina sobre mensajes amenazantes, manifestándole preocupacón por su contenido. Los mensajes que han llegado son de un número celular con código de Colombia, señalando que no se crean políticas que lo arijunas creen que todo les pertenece y les recomienda que se quede como maestra, porque le hacen falta a una escuela más que a un cementerio.

Giorgina Deluquez tiene ascendencia wayuú por línea paterna. Su padre, era hijo de un wayuú y una alijuna, y desde muy niño apendió el idioma y creció en medio de los usos y costumbres de la etnia, y de su unión con una mujer oriunda del Atlántico, nació la docentemSin embargo, ella defiende la etnia y trabaja por ellos incansablemente desde un área muy importante como lo es la educación.

Omaira Barliza Ipuana es de origen wayuú por línea materna y además de su liderazgo en la frontera, labora en una IPSI con sede en Maicao. Giorgina Deluquez ha hecho un llamado a la secretaría de Asuntos Indígenas y de Educación de Maicao, paea que atiendan urgentemente y de manera coerecta este asunto que perjudica a los niños que cursan su primaria en el CEIR No. 6 de Maicao.

Ya las víctimas instauraron la denuncia en la Fiscalía General de la Nación, y junto a su abogada, esperan que este caso sea atendido con celeridad y claridad, pues temen por sus vidas y las de sus familias.

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