Barrancas recibe con orgullo a su hijo: Luis Díaz, quien embrujó al mundo futbolísticos con sus golazos y sus maniobras. El niño flaco, desgarbado de hace unos años, hoy es el orgullo de su país. El dueño de la bola de trapo que enredaba en sus pies cuando jugaba enContinuar leyendo….